Opinión

¡Sorpresa! ¿Por qué EU bombardeó  la base
aérea en Siria?

 
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Misil mapa Siria. (Especial)

Porque quería usar el elemento sorpresa para fortalecer su capacidad de negociar con los rusos, chinos, norcoreanos, egipcios, con los israelíes; y en Estados Unidos con legisladores de ambas cámaras.

Seguramente Donald Trump, como empresario, gozaba de sorprender a sus adversarios, simple y llanamente para incomodar. Un negociador que sorprende, tomando o exigiendo posiciones inesperadas, desorienta porque su contraparte no sabe cuál es su posición real en una negociación. Y un negociador que sorprende también podría interpretarse como un negociador agresivo ante los demás –una imagen que les encanta a los negociadores rudos.

Entonces, no nos debe de sorprender que Donald Trump sea impredecible en sus decisiones.

Pero un presidente Donald Trump que sorprende no sólo impacta la capacidad y credibilidad del gobierno de Estados Unidos para llegar a acuerdos multilaterales que pudieran ayudar a reducir conflictos alrededor del mundo y apoyar al combate al terrorismo, también abona más a la volatilidad en los mercados y la inestabilidad en varias regiones del mundo.

Y aun pasando varios días sigue sin haber claridad de por qué Trump atacó Siria y cuál es la estrategia real de Estados Unidos. ¿Busca un cambio de régimen o simple y llanamente quiere asustar a los sirios (y posiblemente los rusos) para que no usen gases tóxicos para asesinar civiles?

Sorprendió la decisión de bombardear porque hace varios años criticó a Barack Obama y hasta a la misma Hillary Clinton ante la posibilidad de que Estados Unidos decidiera atacar Siria por el uso de armas de destrucción masiva.

Lo que crea más inestabilidad en la reacción de los diferentes funcionarios horas después del ataque, ya que cada uno –el secretario de Estado, la embajadora ante la ONU y el portavoz de la Casa Blanca– tiene una versión diferenciada de cuáles son los pasos a seguir. Sorprende tanta descoordinación entre funcionarios de alto nivel sobre un tema de tanta importancia para la seguridad nacional. Por eso, muchos quisieran pensar que este desorden tiene un fin: sorprender a los adversarios.

Desafortunadamente la falta de coordinación entre funcionarios es simplemente un reflejo de lo que ha sido la administración Trump hasta el momento: un desmadre.

Más allá de que si fue correcta la decisión de Donald Trump, porque Siria violó la famosa línea roja, no hay claridad de qué sucederá ahora con los gobiernos sirio y ruso.

Ahora los rusos acusan a Trump de haber cruzado una línea roja. Acabo de escuchar a un analista asegurar que estamos en una situación similar a lo que fue la relación entre ambos países durante la época cuando sucedió la crisis de los misiles en octubre de 1962.

Tal vez este analista, el profesor Stephen Cohen, exagera, pero lo que preocupa aún más es la falta de credibilidad que está teniendo en ese momento el presidente Donald Trump, que todavía no cumple ni los 100 días de haber asumido la presidencia.

El problema es que ya hay varios países que probablemente ya cruzaron la línea roja y ahora la pregunta es si Estados Unidos está dispuesto a atacar, por ejemplo, Norcorea.

En el caso de la crisis de los misiles, el presidente John F. Kennedy demostró en su momento un estilo mesurado y sobre todo muy calculado para resolver el hecho de que Rusia había instalado misiles en Cuba. El factor sorpresa que tanto le gusta a Trump podría haber resultado, en esta crisis, en un holocausto mundial y la probable destrucción de la civilización.

Si el presidente Trump pensó que atacando a Siria le ayudaría a mejorar su índice de aprobación, pues se equivocó. Las encuestas no favorecen a Donald Trump y eso podría causarle dificultades para negociar sus legislaciones, como rechazar y reemplazar el Obamacare.

O pedir apoyo para atacar a Siria o Norcorea. Las encuestas en este momento reflejan que la tasa de aprobación de Donald Trump ha caído a 40.4 por ciento, mientas que la desaprobación se dispara a 53.7 por ciento. Lo que es seguro es que la desaprobación que enfrenta Trump en su administración a una etapa tan temprana de su gobierno no tiene precedente. Si se toma en el rango de las encuestas cualquiera de los puntos más bajos, aun así los números de Trump son mucho peores que los que haya tenido cualquier presidente de Estados Unidos a un mes de haber iniciado su mandato.

Como se refleja en la realidad, el nivel de credibilidad o aprobación de un presidente es inversamente proporcional a la dificultad de negociar
–a menor credibilidad mayor es la dificultad de negociar y llegar acuerdo. Así de sencillo.

Twitter: @Amsalazar

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