Opinión

Somos la burla de la justicia

El gobierno de la República informa, por si ustedes lo habían olvidado, que la cadena de la justicia está podrida. Esta sería la obligada conclusión luego de varios anuncios realizados por las autoridades federales en los últimos días. Claro que los voceros gubernamentales no fueron exactamente así de explícitos. Pero al final, queriéndolo o no, eso fue lo que nos han comunicado. Vean si no.

El ritual es el siguiente. Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de seguridad, se presenta ante la prensa, convocada para escuchar un importante anuncio. Enseguida el funcionario, que no admitirá preguntas de los reporteros, lee algunas líneas donde se destaca un éxito más del gobierno contra la delincuencia, operación que ha sido posible gracias a las labores de inteligencia y la colaboración interinstitucional entre agencias de seguridad. Luego dará la noticia: un importante delincuente ha sido detenido… Algo hay, sin embargo, que impide celebrar el anuncio. El triunfo incluye la aceptación de una derrota. Varios de los detenidos, que son presentados como objetivos claves en la lucha contra el crimen, ya habían sido capturados antes, y algunos en más de una ocasión. Incluso por este mismo gobierno. ¿Entonces, cuál es el valor de estos anuncios, si ya antes vimos esta película?

Porque los presuntos delincuentes apodados El Ferrari, El Z-16 y El Tigre, cuyas detenciones fueron anunciadas y destacadas en días recientes mediante el ritual descrito, sucede que ya habían enfrentado a la justicia mexicana, y que ya la habían derrotado.

Tan es así, que este fue el arranque de una nota sobre la aprehensión de El Z-16: “El día de ayer fue detenido por tercera ocasión Fernando Martínez Magaña, El Z-16, pero esta vez será acusado de los delitos de tráfico de drogas, armas y de personas a los Estados Unidos. Martínez Magaña fue detenido por primera vez en febrero del 2008 por portación de armas y la segunda ocasión en 2011 por operación con recursos de procedencia ilícita”. (http://www.telediario.mx/nacional/z-16-habia-sido-detenido-dos-veces)

El diario Reforma por su parte, al reportar la detención de Leonor Nava Romero, alias El Tigre, apuntó la semana pasada en su versión web que en “septiembre de 2013 Nava Romero fue detenido por el Ejército en Tamaulipas, sin embargo, el Juzgado Primero de Distrito con ese en ese estado le otorgó la libertad provisional bajo caución, indicó Rubido.”
Sobre este mismo caso, Milenio Digital señalaba que “a principios de 2014 Nava Romero fue detenido en la cabecera municipal de Zumpango, sin embargo recuperó su libertad por falta de pruebas en su contra”.

Y ayer, en el anuncio de la detención del Ferrari, es decir, de Juan Fernando Álvarez Cortez, considerado “como jefe regional de un grupo delictivo con influencia en la zona centro de Tamaulipas, en particular en los municipios de Ciudad Victoria, El Mante, San Fernando, Hidalgo, Padilla y Llera”, Rubido reconoció que “ya había sido detenido por personal del Ejército Mexicano, el 17 de mayo de 2010 y recluido en el Centro de Ejecuciones y Sanciones de Nuevo Laredo. Sin embargo, en diciembre del mismo año se fugó con otros reos del citado penal”.

Si con esos anuncios el gobierno de la República pretendía devolver algo de tranquilidad a la población, tal cosa no va a ocurrir. El grandilocuente ritual será no sólo inútil sino que constituirá una burla, una farsa, como cuando hace meses o años nos anunciaron las detenciones que ahora nos vuelven a presumir.