Opinión

Solidaridad y unidad frente a los retos

 
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gasolina

“La unidad lo hace todo y, por lo mismo, debemos conservar este precioso principio”: Simón Bolívar.

Mantener el subsidio al consumo de los combustibles era ya insostenible en términos presupuestales e injusto desde la perspectiva social, debido a que representaba una asignación de recursos públicos en perjuicio de los que menos tienen. Por lo tanto, terminar con este subsidio era una medida que debió tomarse muchos años atrás, para destinar el gasto público de manera más equitativa y asignar más recursos al gasto social.

Retirar este subsidio ha sido un audaz y valiente acto de equidad social, así como de responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas y del cuidado de la estabilidad económica del país, ante la caída de los precios del petróleo y el incremento internacional que se ha dado en las tarifas de las gasolinas.

La flexibilización de los precios de los combustibles es una medida dolorosa, difícil pero inevitable, la cual abre un periodo en el que los sectores productivos y los consumidores habrán de ajustarse; es una nueva realidad que, en el mediano y largo plazos, beneficiará a todos.

A fin de atender con responsabilidad y oportunidad el llamado que hace el gobierno de la República para, en esta coyuntura, cuidar la estabilidad de nuestra economía y, sobre todo, proteger la economía de las familias mexicanas, el 12 de enero de este año la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y las cámaras y organizaciones de transportistas y de la construcción celebramos un acuerdo de solidaridad para trabajar unidos y con responsabilidad, con respeto al Estado de derecho, a la estabilidad económica del país y con apoyo a los agremiados de sus cámaras.

Los transportistas federales y constructores son, sin duda alguna, pieza central en la productividad y competitividad del país. Día a día transportan nuestros productos a los mercados nacionales e internacionales; llevan a los mexicanos a sus destinos, con sus familias y amigos; transportan al turismo nacional y extranjero; construyen obras que generan empleos y bienestar para comunicar más y mejor a los mexicanos.

Con su presencia y apoyo a este acuerdo los transportistas federales y constructores refrendan su compromiso y unidad con México. Es un acuerdo producto del diálogo abierto y franco, y un firme rechazo a los llamados a la inestabilidad, al saqueo, a la interrupción de los servicios públicos básicos, así como al bloqueo de las vías generales de comunicación.

Asimismo, el acuerdo es la expresión de lo que todos queremos: un México en paz y trabajando, más productivo y competitivo. La forma de lograrlo es preservando el apego al derecho, a la legalidad, estar unidos, mejor comunicados y trabajar de manera conjunta.

De igual manera, todos queremos ver un sector de comunicaciones y transportes creciendo y consolidándose, como ha sucedido durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Ejemplo de ello es que tenemos un programa carretero y de autopistas sin precedente; la aviación crece a tasas históricas: en los últimos cuatro años el número de pasajeros creció más de 40 por ciento, en tanto que el promedio mundial fue de 19 por ciento. Por su parte, el ferrocarril y el autotransporte federal mantienen tasas de crecimiento superiores a las de la economía en su conjunto.

La inversión de los grupos aeroportuarios aumentó 53 por ciento en el periodo 2013-2015, con relación al primer trienio de la administración anterior, en tanto que la inversión privada en ferrocarriles creció 64 por ciento y su capacidad de carga se ha incrementado.

Mover más pasajeros y turistas así como transportar más mercancías y productos por vía terrestre, mar y aire, refleja que nuestra economía se desarrolla y mejora, que hay más inversión y empleos, en suma, que vamos en la ruta correcta.

Con este acuerdo de solidaridad, la SCT reafirma su compromiso de mantener y hacer el mayor esfuerzo por fortalecer las medidas de austeridad que esta administración ha impulsado. En 2016 establecimos un programa de austeridad y modernización administrativa, que permitió cancelar cuatro mil 137 plazas y generar ahorros por dos mil 500 millones de pesos. Además, recortamos el gasto corriente; la suma de este recorte el año pasado fue de 400 millones de pesos que implicó reducciones de 20 por ciento en combustible, 15 por ciento en viáticos, 50 por ciento en arrendamiento de vehículos y 20 por ciento en gastos de telefonía, entre otros.

En 2017 continuaremos con una estricta política de austeridad basada en la compactación de estructura orgánica, que se reflejará de igual manera en una reducción sustancial del gasto corriente. Ante las limitaciones presupuestales los servidores públicos debemos esforzarnos en aplicar con mayor responsabilidad y transparencia los recursos.

A pesar de trabajar con la mitad del presupuesto que requerimos, impulsamos formas creativas de inversión público-privada para no frenar programas ni obras y desarrollar integralmente el Programa Nacional de Infraestructura. Hemos ejercido al 100 por ciento los recursos presupuestales asignados, con cero subejercicios, lo que ha caracterizado a la presente administración de la SCT.

Todas estas acciones, junto con la responsable y decidida participación de los transportistas y constructores, que es de reconocerles en todo lo que vale su ejemplar reacción, sin duda nos permitirán hacer frente a la actual coyuntura y alcanzar nuestras metas en beneficio de México.

Si el mundo nos ve progresando en paz, con una fuerza de trabajo creativa, productiva y capaz, con unidad de propósitos, laborando de manera conjunta, comunicándonos, estoy cierto de que, con responsabilidad y madurez, saldremos adelante, tendremos más inversión, como la que estamos teniendo, más turismo, más movimiento de la economía, más empleo y bienestar para las familias mexicanas.

Cámaras y organizaciones firmantes: Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo (Cameintram), Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), Asociación Nacional del Transporte Privado (ANTP), Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas (AMOTAC) y Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF).

El autor es secretario de Comunicaciones y Transportes.