Opinión

¿Solidaridad ante Francia y tibieza ante EU?

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Decenas de franceses que radican en la ciudad, colocaron una ofrenda floral y veladoras afuera de la embajada de Francia en México. (Cuartoscuro)

México reaccionó ante el terrorismo en París el pasado viernes como era de esperarse: sorpresa, consternación y solidaridad. También con una fuerte cobertura mediática. Mi amigo Carlos Loret, por ejemplo, realizó una extraordinaria cobertura desde Francia que no le pide nada a CNN o cualquier cadena estadounidense.

Hace 14 años México respondió con tibieza a los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos. El presidente Fox titubeó en su respuesta. Leyó en las encuestas a un México dividido y decidió actuar en consecuencia. Observó a algunos dispuestos a ofrecer un abrazo fraternal al vecino atacado en su propio suelo y a otros dándole la espalda y expresando que dicho país, a través de su larga lista de intervenciones, había cosechado esa violencia. La falta de liderazgo de Fox abrió un vacío que fue ocupado por una mezquina pelea entre la clase política de nuestro país. Había que aprovechar para acabar con el entonces canciller Castañeda quien acababa de anotarse un éxito enorme con la reciente visita de Estado a Washington, justo la víspera de los atentados.

¿Cómo se explica la solidaridad hacia Francia y la tibieza ante Estados Unidos?

Nous sommes tous Américains.” “Todos somos estadounidenses.”

Así rezaba el titular del diario del francés Le Monde, de izquierda y con una buena dosis antiestadounidense, al día siguiente de los atentados que acabaron con las torres gemelas. Es decir, el rotativo expresaba su solidaridad porque a todos nos pudo haber sucedido. Le Monde percibió hace 14 años lo que desgraciadamente le aconteció a su capital el viernes pasado, que ellos mismos podían ser víctimas del brutal extremismo yihadista.

Mi apreciación es que la sociedad mexicana, en general, no sentía en 2001 que un acontecimiento terrorista como el que sobrevino en Nueva York, Washington y Pensilvania, podría acontecer en nuestro territorio. Hemos sido un país que miramos hacia adentro. En términos económicos, por ejemplo, hasta bien entrada la década de los 80 experimentamos un proteccionismo comercial que nos aislaba.
Concurrentemente nuestra diplomacia era defensiva, entre menos que ver con el vecino del norte, mejor.

México está cambiando. La revolución digital y la tecnología de las comunicaciones de las últimas dos décadas están derrumbando fronteras. En especial, las redes sociales permitieron que el viernes francés se sintiera en México. Gabriela Warkentin, twitera de convicción, me explica: “lo vivimos en tiempo real. Este atentado fue muy de redes sociales incluso desde allá. Todo se comenzó a tuitear desde Francia, se actualizaban perfiles en Facebook de personas que estaba atrapadas en el Bataclan, vimos Periscopes en vivo de gente huyendo, de las explosiones, de los lugares… Parecía que lo estábamos presenciando en vivo. Y eso tiene un efecto de contagio. No sé cuántas veces vi el mismo video, la misma foto. Pero de eso va la viralidad: es una lógica de contagio.”

El nacionalismo mexicano, es decir antinorteamericanismo, ayuda a explicar la tibieza. La historia oficial vertida en los libros de texto nos ha inculcado un resentimiento profundo hacia el vecino del norte. Ese sentimiento se le atravesó a muchos mexicanos el 11 de septiembre, impidiéndoles percatarse que no hay víctimas culpables. Esto es, tendría que indignarnos por igual los caídos en los escombros en las torres gemelas que los acribillados en el teatro Bataclan.

Independientemente de nuestro sentir, México es uno de los países del mundo más afectado por el terrorismo de Al Queda y ahora del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Las repercusiones del 9/11 de 2001 fueron casi automáticas y profundas. Se cerró la frontera y la luna de miel ente Fox y Bush (43) terminó abruptamente. Igualmente, el terrorismo que azotó a París está teniendo consecuencias significativas.

La aparición de cinco ciudadanos sirios en Honduras seguramente prendió las alarmas de la CIA, el FBI y de la Secretaria de Seguridad Interna, por nombrar sólo algunas agencias estadounidenses encargadas de impedir la llegada de extremistas a Estados Unidos por la frontera con México.

Estados Unidos es el objetivo número uno de la yihad. La vecindad y la interdependencia no se reducen a lo económico. Abarca, sobra decirlo, la seguridad. México es parte de la esfera de seguridad de Estados Unidos.

Sin embargo, la comunidad de internacionalistas mexicanos, académicos y diplomáticos, nos hemos ocupado poco del terrorismo internacional. Precisa cambiar nuestra actitud. Las redes sociales nos han dado un buen ejemplo de un México que se acepta globalmente conectado y solidario.

Twitter: @RafaelFdeC

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