Opinión

Sobre la (i) relevancia del monto del salario mínimo

 
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Por Isidro Soloaga.

Departamento de Economía. Universidad Iberoamericana-Ciudad de México.

La mala lectura de algunas estadísticas lleva a veces a identificar a casi 7 millones de personas con ingresos inferiores al salario mínimo, y también erróneamente, a interpretar que cualquier cambio en el nivel del salario mínimo afectaría inmediatamente a todo este 13% de la población económicamente activa (6.7 millones de los 52 que conforman la PEA).

Esta confusión surge del hecho de que, si bien en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) el número de personas ganando menos de un salario mínimo es de alrededor de 7 millones, no se toma en cuenta cómo se llega a esta situación. Claramente no es lo mismo una persona que trabaja algunas horas por semana y el ingreso total de su actividad es menor a un salario mínimo, que aquella que trabaja 40 horas semanales y recibe menos de un salario mínimo mensual. Estos problemas se pueden sortear si se analiza el salario por hora de aquellas personas que trabajan al menos 20 horas por semana, es decir, de aquellas personas que, independientemente de las razones que estén operando, tienen activa presencia en el mercado laboral.

Al restringir así el análisis, de la cifra de casi 7 millones de personas con salario mensual inferior a un salario mínimo se pasa a 2.6 millones de personas con un salario horario inferior al equivalente horario del salario mínimo (8.7 pesos por hora). Más aún, al identificar el tipo de empleo de estas personas se encuentra que de los 2.6 millones más de la mitad (1.5 millones) trabajan por cuenta propia, y sólo alrededor de 1 millón de personas lo hacen en categoría de empleados.

Con este primer cedazo a los números, se investigó cuáles son las características de las personas que, de entre toda la población, tienen una alta probabilidad de ganar menos de 8.7 pesos por hora en un determinado año.

Al seleccionar a aquella parte de la población con una probabilidad mayor al 20% de ganar el salario mínimo diario en su equivalente horario, resultó que son sólo 20 mil personas en el sector asalariado, y que en general son mujeres, menores de 30 años, con escolaridad de primaria completa, trabajando en el sector informal (o sea, sin seguro médico) y en el sector del comercio minorista.

En el sector de cuenta propia, el perfil poblacional resultó muy distinto: las personas con una probabilidad mayor al 20% de ganar menos que un salario mínimo son alrededor de 600 mil personas, de mediana edad (45 años), con educación primaria o menos que primaria, y que trabajan en el sector agrícola.

En ambos casos, las cuestiones geográficas resultaron importantes, identificándose con una mayor probabilidad a personas residentes de los estados de Campeche, Chiapas, Michoacán, Puebla, Oaxaca y Zacatecas, entidades en general con altos grados de ruralidad relativa.

Como resumen, queda claro del análisis que la relevancia del salario mínimo como ingreso efectivo de las personas con presencia en el mercado laboral es muy inferior a la que generalmente se tiene como cierta (de un universo de casi 7 millones se pasó a menos de 20 mil personas con alta probabilidad de tener ese ingreso en un determinado año).

Asimismo, el análisis permitió identificar las características de la población que, trabajando por cuenta propia, tiene ingresos mínimos: resultaron en general mujeres, localizadas con mayor frecuencia en ambientes rurales y cuyos ingresos dependen del sector agrícola. Mientras que el primer hallazgo refleja la importancia de las características del mercado como fijador de los salarios efectivos de la población, el segundo llama a considerar cuestiones territoriales en el diseño de las políticas públicas que quieran favorecer los ingresos de la parte más necesitada de la población.

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