Opinión

Sobre el misterioso caso del gasto público

El gasto público ha acelerado en lo que va del año y su composición luce favorable para estimular al crecimiento económico. No obstante, no hemos sido capaces de observar de manera clara dicho efecto positivo en las cifras de actividad. Así, se plantea entonces una de las grandes interrogantes en la presente coyuntura económica: ¿Qué pasó con los efectos favorables de una política fiscal que se planteaba como expansiva?

Sin prometer una respuesta contundente, me permito elaborar tres hipótesis dignas de reflexión.

Primera. Sí ha existido un impulso a la economía asociado al esfuerzo de gasto público. No obstante, sus efectos en los números agregados de la economía han sido eclipsados o contrarrestados por debilidades subyacentes en determinados componentes de la demanda/oferta.

Es innegable que el gasto público ha extendido su tendencia de aceleración iniciada desde la segunda mitad del año pasado, de hecho, el programable creció a un ritmo de 17.5 por ciento real anual en mayo. Más aún, en términos de composición, ha sido claro el apoyo al gasto en capital (28 por ciento real anual en mayo), en específico en el rubro de inversión física (39 por ciento real anual).

No obstante, también hemos detectado la vigencia de lastres económicos importantes, por ejemplo, las exportaciones destinadas al resto del mundo (distinto a Estados Unidos) continúo mostrando ritmos de avance anual negativos hasta antes de mayo (cuando por fin asomó la cabeza a terreno positivo). La importancia de este rubro de las exportaciones radica en que fue la principal causa de la desaceleración de las exportaciones mexicanas el año pasado y, por ende, una de las principales razones de la desaceleración económica de 2013 y lenta recuperación durante el primer semestre del año.

Segunda. El gasto ha sido ejercido y sus efectos ya se reflejan en la actividad, el problema ha sido su efectividad. Durante los primeros cinco meses de 2013 el gasto programable se contrajo casi 5.0 por ciento a tasa real anual. Como resultado, tal subejercicio fue señalado como una de las causas más importantes de la desaceleración económica sufrida ese año. En tanto, en los primeros cinco meses de este año el mismo rubro de gasto se expandió en 14 por ciento, sin que al parecer haya tenido una reverberación similar respecto a su contribución al crecimiento desde la percepción del público y analistas.

Lo anterior puede tener al menos dos lecturas: los contextos económicos son distintos y al controlar por todas las demás variables que contribuyen al crecimiento económico, el impacto del gasto público se ha visto aminorado (lectura similar a la de mi primera hipótesis). Otra podría ser una diferencia en eficiencia del gasto, donde cada peso subejercido/ejercido ha tenido recientemente un menor grado de impacto sobre la economía.

Tercero, la política fiscal no ha tenido un perfil tan expansionista como lo planeado una vez que se consideran los efectos de la reforma fiscal. La política fiscal tiene un perfil expansivo. No obstante, los ingresos habían venido creciendo por arriba de lo programado y los gastos no muy alejados del plan. Lo anterior podría sugerir que el efecto de los nuevos impuestos pudo haber llevado a una modificación en los planes de consumo e inversión del sector privado, tales que generaron un lastre a la actividad que no ha podido ser compensado con el esfuerzo de gasto.

En otras palabras, el traslado de recursos del sector privado hacia el público posiblemente ha tenido un impacto más relevante en la actividad que el esfuerzo de este último en devolverlos a la economía. Así, el resultado positivo del gasto podría ya estar ahí, simplemente eclipsado por el efecto negativo transitorio asociado al tema fiscal.

Desde luego, puede haber otras hipótesis (como un retraso en ejecución efectiva del gasto) asociadas a la dificultad en identificar una consecuencia positiva asociada al ejercicio del gasto. No obstante, en mi caso tengo la impresión de que el favorable efecto del gasto tomará mejor forma durante la segunda mitad del año apoyado por: (1) mayor oportunidad para ejercer efectivamente el gasto; (2) estabilización/dilución de los posibles efectos adversos sobre el sector privado asociados a la reforma fiscal; y (3) comportamiento estacional del déficit.

El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen