Opinión

SMART y la SCJN

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Los ministros de la SCJN sesionan de manera pública tres veces a la semana. (Cuartoscuro)

1. SMART es una asociación de cuatro personas que solicitaron autorización para cultivar mariguana y experimentar con ella, fumándola o comiéndola. La Cofepris les negó el permiso, porque contraviene la ley. Se ampararon, en consecuencia, y finalmente el caso llegó a la SCJN.

2. Los integrantes de SMART recurrieron al derecho, consagrado en la Constitución, de garantizar el libre desarrollo de la personalidad y experimentar con productos que pueden tener efectos negativos sobre la salud.

3. El amparo solicitado podría extenderse, si fuesen prohibidos, a los deportes de alto riesgo como el paracaidismo, automovilismo, motociclismo u otro que ponga en peligro la salud e integridad física.

4. La pregunta fundamental, a final de cuentas, es si el Estado, esa entidad burocrática, que no ideal, debe tener el poder de coartar las libertades de los individuos que deciden poner en riesgo su salud o su vida.

5. El principio elemental de un Estado de derecho es que cada ciudadano puede decidir libremente acerca de cómo y cuándo correr riesgos que pueden afectar su salud o sobrevivencia.

6. John Stuart Mill, padre fundador de los principios liberales del Estado de derecho, lo sintetizó con precisión: cada individuo es soberano sobre su cuerpo, siempre y cuando no dañe a terceros.

7. El principio es conciso y claro: la ingesta de alcohol (que puede provocar cirrosis), la inhalación de tabaco (que puede ocasionar cáncer de pulmón), el consumo de grandes cantidades de azúcar (que puede derivar en diabetes), son todas elecciones que deben ser respetadas y sobre las que el Estado no debe interferir.

8. Esta visión moderna de la libertad se contrapone, sin duda, con las visiones premodernas que consideran que el hombre y su cuerpo son creaciones divinas –o colectivas– que no pueden ni deben ser lastimadas por la propia persona.

9. La versión laica de ese mismo precepto se puede encontrar en los Estados que consideran que el individuo no es dueño de sí mismo, sino que debe responder a entidades superiores, colectivas: la nación, el partido, la clase social o el pueblo bueno.

10. No es extraño, por lo mismo, que AMLO esté contra la legalización de las drogas, ya que ésta terminaría por minar la salud de los miembros de la colectividad, cuya responsabilidad mayor es ser un engranaje de la maquinaria estatal-nacional.

11. La “paradoja” de esa historia tiene dos nombres: Adolph Hitler y Winston Churchill: el primero no bebía, no fumaba, mandó asesinar seis millones de judíos y desató una guerra mundial que cobró 40 millones de víctimas; el segundo fumaba puro, se bebía una botella de brandy al día y condujo a los británicos a derrotar la barbarie nazi.

12. El proyecto de resolución del ministro Saldívar se ancla en esa tradición liberal, que tiene en Benito Juárez y la Reforma sus pilares fundadores.

13. El ministro Saldívar se ajustó a una medida estándar. Su razonamiento es el siguiente: la mariguana no tiene por qué ser sometida a una prohibición total, porque los efectos de la misma no son radicalmente distintos a los del alcohol; pero sí se debe prohibir manejar vehículos o instrumentos peligrosos bajo sus efectos, consumirla en lugares públicos o inducir a terceros a que también la consuman.

14. El absurdo de la prohibición de la mariguana se refiere a su historia misma: se le considera, desde 1961, una droga extremadamente peligrosa que no tiene efectos medicinales. Pero los usos terapéuticos están documentados en 24 estados de Estados Unidos, donde ha sido legalizada con esos fines. Amén, que hay estudios científicos que la definen menos peligrosa que el alcohol y el tabaco.

15. Las cifras no mienten: mientras cada año mueren en el mundo millones de personas por fumar cigarros y consumir bebidas embriagantes, no se conoce un caso de muerte por abuso de mariguana, porque no lo hay.

16. Fin de la historia: el ministro Saldívar ha tenido los arrestos de empezar a poner las cosas en su lugar y cabe esperar que, al menos, otros dos ministros –de los cinco que integran la primera sala– tengan el arrojo para remar contra los prejuicios y la corriente. Estaríamos, así, ante un fallo valiente e inteligente para SMART y el Estado de derecho.

Twitter: @sanchezsusarrey

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