Opinión

Slim, una nueva bofetada

La primera licitación de obra pública del presidente Enrique Peña Nieto fue 16 meses después de haber arrancado su administración y tuvo lo que parece el sello de la casa: un golpe contra el empresario Carlos Slim. La obra a concurso fue la carretera Atizapán-Atlacomulco, una concesión para construirla, operarla, explotarla y mantenerla durante 30 años. La obra la ganó OHL México, lo que no es sorpresa en el ramo de la construcción de infraestructura, líder de su sector en el Estado de México y el Distrito Federal, pero el resultado del proceso de licitación fue irregular.

El 18 de marzo pasado, la Dirección General de Desarrollo Carretero de la Subsecretaría de Infraestructura de Comunicaciones y Transportes presentó a todas las empresas que participaron en el concurso público internacional (número 00009076-003-13), conforme lo estipulan las bases de la licitación, el acta del fallo de evaluación de propuestas técnicas y la apertura de las propuestas económicas. En esa primera fase se declaró “no solvente” la propuesta presentada por Coconal, (Compañía Contratista Nacional), una de las constructoras que tuvieron un buen sexenio en la administración anterior, que fue en consorcio con la empresa mexiquense Operadora de Autopistas.

El acto protocolar fue encabezado por Omar Francisco del Valle Colosio, director adjunto de Formulación de Proyectos de esa dirección, quien dio a conocer que otras dos empresas sí llenaban los requisitos: OHL México, la multinacional española que encabeza en México José Andrés de Oteyza, secretario de Patrimonio y Fomento Industrial (hoy Energía) en el gobierno de José López Portillo, y Promotora del Desarrollo de América Latina, conocida como Ideal, la constructora de Carlos Slim que encabeza Alejandro Aboumrad. Sus representantes escucharon las propuestas económicas:

1.- El pago inicial propuesto por Ideal sin IVA ascendía a 610 mil 265 millones de pesos; el pago inicial propuesto por OHL México sin IVA era de 530 mil millones de pesos.

2.- El costo de obras sin IVA que iba realizar Ideal era de seis mil 699 millones de pesos, contra el costo de obras sin IVA de OHL México, que era de casi un mil millones de pesos menos, cinco mil 859 millones.

3.- Las tarifas propuestas para el cobro de un vehículo estándar, sin IVA, eran de 140.60 pesos propuesto por Ideal, contra 148 pesos presentado por OHL.

4.- Finalmente, el capital de riesgo sin IVA que propuso Ideal fue de cinco mil 375 millones de pesos, contra tres mil 94 millones de pesos.

Sobre el papel, la propuesta de Ideal parecía la de mayor alcance en términos de obra y riesgo, al tiempo que de mejor precio para el consumidor. Pero la decisión final no recayó sobre la empresa de Slim sino a favor de OHL México. La decisión sorprendió en el sector de la construcción y fue clara la molestia del grupo de Slim. Aboumrad dejó ver a través de algunas columnas de negocios su enojo por el fallo, pero adelantó que no se inconformarían.

No es la primera vez que el grupo de Slim entra en diferendo directo con el grupo político mexiquense. Desde que Peña Nieto era gobernador del Estado de México tuvieron diferencias por concursos donde Ideal fue eliminado en condiciones similares. En ese entonces como en la actualidad, el secretario de Comunicaciones y Transportes, estatal y federal, era Gerardo Ruiz Esparza, uno de los hombres más cercanos del presidente. Las relaciones no están rotas entre el gobierno y Slim, ni mucho menos, pero cada vez hay una mayor tirantez entre las dos partes.

¿Tiene algún problema Peña Nieto con Slim? Es posible. Desde la campaña presidencial, en el entorno del entonces candidato del PRI tenían la certeza de que Slim estaba apoyando la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, y reforzando con publicidad en condiciones privilegiadas a medios que eran sistemáticamente anti-peñistas y pro-lópezobradoristas. Personas cercanas a Slim siempre negaron que existieran tales respaldos y se lo hicieron saber a la campaña. La desconfianza nunca cesó, aunque en términos políticos la relación del presidente con Slim ha sido cuidadosa y atenta. No parece existir un trato tan terso cuando se trata del ámbito empresarial. En las últimas semanas el grupo de Slim ha resentido en el sector de las telecomunicaciones y la construcción, mientras que sus socios en el campo energético tampoco sienten que los vientos los han favorecido.

Slim ha sido consistente en su mensaje a Los Pinos de que pase lo que pase, él seguirá invirtiendo en México. Pero al mismo tiempo, la creciente inversión de su grupo en el exterior, como la reciente en Austria, sugiere que si bien no piensa dejar de inyectar en México, sus prioridades están cambiando constantemente.