Opinión

Slim, Rockefeller y la desigualdad

Carlos Slim, de acuerdo con Bloomberg, tenía ayer un patrimonio de 68 mil 700 millones de dólares.

El PIB mexicano en dólares corrientes es de un billón (trillion) 258 mil millones de dólares.

Es decir, el patrimonio del hombre más rico de México (y nuevamente el segundo del mundo, ya que desbancó a Buffet) es equivalente a 5.45 por ciento del PIB.

Bill Gates, el más rico de Estados Unidos y del mundo, tiene 82 mil 500 millones de dólares.

El PIB de Estados Unidos es de 16 billones (trillions) 799 mil millones de dólares.

El patrimonio de Gates es, entonces, equivalente a 0.5 por ciento del PIB norteamericano.

Un norteamericano que, proporcionalmente, tuviera los recursos de Slim en su país, debería acumular 915 mil millones de dólares de patrimonio.

Diversos cálculos han estimado el valor de la riqueza del norteamericano más acaudalado de todos los tiempos: John D. Rockefeller, quien a principios del siglo XX llegó a acumular el estimado de 350 mil millones de dólares (a precios actuales).

Es decir, ni aun en la época de los más desaforados monopolios, como fue la Standard Oil, de la que era propietario, y que producía 90 por ciento del petróleo refinado (entonces esencialmente keroseno) en Estados Unidos, se sumó una fortuna que haya sido proporcionalmente equiparable a la de Slim.

Por cierto, en 1911 la Suprema Corte de Estados Unidos ordenó la división de la Standard Oil en 34 compañías.

Refiero el caso de Slim porque es emblemático y único, por lo menos en la historia reciente del país y del mundo.

En el otro extremo, el problema de México es que, de acuerdo con el Coneval, 56 por ciento de los mexicanos no puede adquirir una canasta básica alimentaria con el ingreso de su trabajo. Y no crea que es una fortuna: ese costo es de 857 pesos al mes.

Va otro indicador: aun entre los “privilegiados” que forman parte de la economía formal y que tienen un trabajo con prestaciones y seguridad social, el salario medio con el que cotizan al IMSS es de apenas 8 mil 408 pesos al mes, es decir, sería el equivalente a 7 mil 761 dólares al año.

Sólo para propósitos de comparación, la fortuna de Slim equivale al ingreso anual de 8.85 millones de trabajadores formales en México.

Las teorías políticas que predican la igualdad son inviables tanto por la naturaleza humana como por la historia, pero en el otro extremo, resulta inadmisible el grado de desigualdad en México.

Cuando se habla de “los dos países” que realmente somos, el exitoso, exportador, internacionalizado, y se contrasta con el país en el que la economía no mejora aún, perdemos de vista que esos “dos países” también son los de los contrastes en riqueza y pobreza.

El economista francés Thomas Piketty ha levantado una discusión mundial con su texto “Capital in the Twenty-First Century”, que habla de las tendencias a la desigualdad.

Pues si alguna vez se hiciera un trabajo equiparable en el caso de México, las tendencias a la desigualdad que detectó Piketty en países desarrollados se quedarían como “un ejemplo de equidad”, frente a las abismales desigualdades que existen en México.

Este es un tema que hay que discutir.

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