Opinión

Sindicatos y partidos, obligados a transparentar finanzas

Por fin los partidos políticos en el Senado lograron presentar unánimemente una iniciativa de Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

La novedad estriba, además, en que todos los partidos políticos, incluido el PRI, aceptan como sujetos obligados de esta ley a los intocables y oscuros sindicatos que nunca han rendido cuentas públicas del dinero que reciben del erario.

Lo interesante de la ley, que era una deuda del Senado con el país, es que el ámbito de la transparencia y el acceso a la información no se circunscribe únicamente a las dependencias federales sino que se incluyen los gobiernos estatales y municipales.

Incluso, de acuerdo con el documento presentado por la legisladora del PRI, Arely Gómez, “cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, órganos autónomos, partidos políticos, fideicomisos y fondos públicos, así como de cualquier persona física, moral o sindicato que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad de la Federación, las entidades federativas y los municipios’’, tendrán la obligación de proporcionar la información que la ciudadanía reclame.

Se precisa además que el derecho humano de acceso a la información comprende solicitar, investigar, difundir y recabar información y que toda la información generada, obtenida, adquirida, transformada o en posesión de los sujetos obligados es pública y accesible a cualquier persona.

No debía haber mayor problema para la aprobación de esta ley, considerando que los senadores tuvieron un lapso muy largo para llegar a un consenso.

Sin embargo, a la par de que se discutirá este documento, los senadores deberán elegir, de entre 33 candidatos registrados, a quien será el nuevo fiscal anticorrupción.

Este proceso corre por una vía legislativa distinta a esta ley, pero se entrecruzará en los próximos días, lo cual puede complicar la negociación.

Y más ahora que la oposición ha decidido encarecer su apoyo a las iniciativas sobre seguridad y justicia enviadas apenas antier por el Ejecutivo al Senado.

Por lo pronto, a ver qué hacen líderes de sindicatos y partidos políticos –algunos, claro–, que tan pronto como se apruebe esta ley deberán transparentar ingresos y egresos.

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El presidente Peña inauguró ayer la primera etapa de una de las obras más importantes de su administración: el gasoducto Los Ramones.

Al concluir la segunda etapa, a finales de 2015, la obra tendrá una extensión total de mil kilómetros en los que se habrán invertido dos mil 500 millones de pesos.

Con la obra se pretende eliminar en forma definitiva las constante alertas críticas emitidas en la pasada administración por la escasez de gas natural, lo que generó severos daños la industria nacional ante el incremento en los costos del combustible.

Esta red de infraestructura permitirá traer gas desde Texas, donde se produce el combustible a los precios más bajos del mercado internacional, lo que deberá repercutir en mejores tarifas para los consumidores mexicanos, especialmente en la industria.

A ver si es cierto.

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En Sonora, la carrera por la candidatura del PRI al gobierno estatal, que sienten casi a la mano dada la crisis de imagen del actual gobierno panista encabezado por Guillermo Padrés, está que arde.

La lucha se da entre los senadores Claudia Pavlovich y Ernesto Gándara; cada uno con sus propias encuestas que los colocan por encima de su rival.

Hasta ahora, como decía Fidel Velázquez, se han mantenido como amigos del camino, pero quién sabe si del itacate después.

Twitter: @adriantrejo