Opinión

Sin sombra de duda

 
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AMLO.

Gil leyó con los ojos de plato en una nota de Carolina Rivera de su periódico Milenio: durante el último año, Liópez ha difundido su imagen en más de un millón 300 mil spots correspondientes a los tiempos del Estado asignados a Morena. El partido de Liópez ha presentado desde su creación solamente seis versiones de promocionales que han sido difundidos a todo lo largo y ancho del año que baja el telón.

Un escalofrío recorrió la espalda de Gil: un millón 300 mil imágenes de un solo hombre, más las que sumen los años que vienen. Liópez ha dejado atrás el caudillismo para entrar de lleno en un raro culto a la personalidad. Una gran campaña adelantadísima a la presidencia y sin que la ley electoral la pueda detener o llamar a cuentas. Al parecer, los hoyos de la ley la convierten al menos en este aspecto en una red por la que pasa un millón 300 mil veces la imagen de Liópez.

El representante de Morena ante el Instituto Nacional Electoral, Horacio Duarte, aseguró que “un verdadero tema de inequidad es la cantidad de promocionales que se distribuyen entre los partidos y que, dijo, resulta desproporcionado”. La lógica del señor Duarte es de cemento armado: si alguien le pregunta: ¿fuiste de vacaciones? Él responde: sí, me gustan los zapatos.

Cubierto
Gamés lo leyó en su periódico El Universal. Dirigentes, personajes políticos y consejeros nacionales impulsan a Liópez como el nuevo presidente nacional de Morena. Así protegerán sus imágenes de posibles denuncias por abusos en los tiempos oficiales. Ah, Gil se pone de rodillas ante la vocación democrática de Morena. Liópez será el segundo presidente del partido y Batres ocupará la dirigencia morenista en el Distrito Federal.

Ustedes no están para saberlo, lectora y lector, pero la renovación de la dirigencia será a través de las urnas, nomás faltaba, en voto secreto de tres mil 500 congresistas nacionales, quienes también aprobarán el plan de Morena 2015-2018. Caracho, el viejo PRI, que no es tan viejo, habría envidiado este método, rápido, duro y furioso.

Adivinen quién dijo que respaldará a Liópez para que sea el próximo presidente de Morena. Fríos, fríos, no se trata de Beltrones. Calientes, calientes, pero no fue Batres. Se queman, se queman, sí, Ricardo Monreal: “la estrategia del PRI y el PAN y de sus comparsas es intentar detener a Andrés Manuel, y siendo presidente de Morena, no se le podrá acusar de nada, estará en igualdad de circunstancias”.

Layda Sansores tuvo una epifanía y dijo: “Me cuesta mucho trabajo pensar en alguien que no sea L(i)ó-pez Obrador para encabezar el proyecto rumbo al 2018.

También podría ser lanzado como abanderado de Morena a la presidencia de la República”. Pero Layda, qué perspicacia, qué intuición, qué olfato político, no en balde le viene a usted de la genética. Gil no da crédito y cobranza. Felicidades doña Layda.

Más revelaciones
Rocío Nahle, coordinadora de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, admitió que una de las posibilidades sea Liópez para dirigir al partido. Oigan esto, por piedad: “Si durante la realización del Congreso Nacional lo proponen y él acepta, pues qué maravilla, que así sea”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó con profundidad filosófica: qué bonito es lo bonito.

¿Quién nos falta? ¿Qué miembro de Morena tenía algo qué decir? A ver, de quién son esas patitas, de quién ese hociquito, de que quien esas orejitas, ¡de Batres!: “Sin lugar a dudas, Andrés Manuel es el dirigente más importante de Morena y los congresistas se encargarán de toda la estrategia para 2018”. Ah, maestro Batres, ¿por qué está usted de rodillas? ¿Así avanza usted rumbo al 2018? Bien, que así sea.

Pero por encima de todas estas comisiones declarativas, las palabras de Bertha Luján deben ser grabadas en oro en la hebilla del cinturón de Liópez (así se usa ahora) aquí vamos: “No se descarta, pero tampoco se asegura que Andrés Manuel sea una propuesta para dirigir el partido”.

¡Arriba y adelante!, Berta, usted tiene razón: no es lo mismo pan aguado que paniaguado.

Sí, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Antes de que los meseros avancen con la charola que soporta la botella de Glenfiddich, Gamés pondrá a circular la máxima de Séneca: “Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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