Opinión

Sin la SEP

Gil leyó con los ojos de plato la noticia de que la Secretaría de Educación Pública ha sido expulsada, por decirlo así, de Oaxaca. Rubén Núñez, líder de la Sección 22 de la CNTE ha dicho con todas sus palabras que el gobierno federal no pondrá un pie en el estado para que las medidas e instrumentos de la reforma educativa se lleven a cabo. Gil lo leyó en su periódico Milenio: los maestros de la CNTE reventaron una vez más los exámenes de oposición programados por el Instituto Nacional de Evaluación que presentarían mil maestros aspirantes del nivel medio superior. El maestro Núñez, mju, dijo que él firmó con la Secretaría de Gobernación un acuerdo en el cual se respetaría la propuesta de que 900 normalistas de Oaxaca egresados este año fueran contratados automáticamente.

Como lo acaban de leer, sin más, pero sin menos: los normalistas docentes y decentes, mju, terminan su formación y de inmediato tienen trabajo. Oh, sí. ¿Le gustaría algo así a la lectora y al lector?: usted termina su preparación y al día siguiente está contratado. A todo mecate. El impávido Núñez afirma que en una reunión con Luis Enrique Miranda, subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación se pactó esa contratación automática sin necesidad de examen de evaluación. Gil no es quién para decir si algo es cierto o falso, pero en plan de creer, efectivamente cree que Gobernación pactó con la CNTE. Sí, por Dios de bondad, lo que sea menester, pero dejen en paz las calles, las carreteras, las oficinas y lo que sea que fuere. El impávido Núñez exige entonces el cumplimiento de la promesa. ¿Cómo la ven? Sin albur ni nada.

Emilio va

El Secretario de Educación actúa como si hubiera aterrizado después de un viaje no del todo cómodo proveniente de Marte. Chuayffet va, quién sabe a dónde, pero va. Por esta razón no del todo guanga, Emilio salió de Oaxaca con cajas destempladas y templadas: “los docentes se declararán en alerta para evitar que la SEP pise Oaxaca y se atreva a evaluar de manera individual a los aspirantes a plazas docentes”. En Oaxaca, los únicos que saben a dónde van son los maestros de la CNTE: plazas automáticas sin examen. Según la nota de Óscar Rodríguez de su periódico Milenio, la CNTE ha acordado en su asamblea desconocer a la SEP en Oaxaca. Como diría la extinta madre de Gamés: muy bonito.

El delegado de la SEP en Oaxaca, Jorge Vilar, ha dicho que si no se logran las condiciones para realizar el examen, la institución buscará a cada uno de los aspirantes para realizarles el examen de manera individual en sus hogares. Así se hace Jorge, Gil añade que si en los hogares no es posible hacer el examen por la presencia de maestros centistas, la SEP puede desarrollar estrategias originales. Hacer el examen en la rueda de la fortuna de una feria, a ver cómo llegan ahí los docentes rebeldes. ¿En helicóptero? Otro examen a un maestro Pérez, en un andamio de limpiaventanas, piso 12; allá arriba, Pérez resuelve los reactivos. Esto por lo que toca a los aires, pero también se pueden resolver exámenes en las profundidades. La maestra Pepita ha resuelto con éxito su prueba en el drenaje. En una cueva, el maestro Godínez tuvo éxito respondiendo a las preguntas acompañado de dos conocidos espeleólogos. Todo es cosa de buscarle, maestro Chuayfett, serio, nomás es cosa de pensar.

Michoacán

En otro lugar del país, a la misma hora, los maestros de la CNTE hacían de las suyas sin que Batman apareciera. La CNTE de Michoacán malogró el examen y afirmó que la asignación de plazas para maestros continuará por los mismos caminos torcidos de Dios. Visto desde lo alto, la resistencia a la reforma educativa es más bien pequeña en el país, una rebelión formada por pocos maestros. Correcto, ¿y si son tan pocos por qué la SEP no puede hacer valer su autoridad? Los que no son tan pocos son los niños que van y vienen entre paro de labores, movilizaciones y desmanes. Sigue la mata dando.

La máxima de John Ruskin espetó dentro del ático de las frases célebres: “Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía”.

Gil s’en va