Opinión

Silvano y otros nombres

 
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Silvano y otros nombres.

Gil ha perdido los ojos de plato y plata. Nada es imposible. El gobernador perredista de Michoacán, Silvano Aureoles, ha recibido un estado con una deuda descomunal, 33 mil millones de pesos. Con la pena, pero a Silvano le importa una almendra, qué tanto será tantito, el gober se despachó con 35 millones de pesos en la promoción de la imagen de su gobierno y en el alquiler de tres helicópteros ejecutivos.

En uno de ellos viajó la cantante (es un decir) Belinda para llegar a tiempo a la misa del papa Francisco en Morelia. Ah, l’amour logra milagros; la lujuria todo lo derrota.

Gamés se pregunta qué clase de publicidad puede hacer el equipo de la comunicación social del flamante gobernador, algo así como esto: visite el estado de la República que el perredismo despedazó, no deje de venir a la tierra de Cuauhtémoc Cárdenas, que al parecer no tiene nada qué ver con la destrucción del Estado, ni tampoco el hijo Cárdenas Batel, exgobernador del infausto estado, y mucho menos Leonel Godoy, hermano del narco que protegieron algunos diputados del Congreso.

Pregunta: ¿el perredismo destruyó ese estado o no? La verdad sea dicha (muletilla pagada por Morena), esa publicidad sería pertinente: venga a conocer a las autodefensas, al estado tomado por el narco en las narices de sus gobernadores. En su afán pacificador, el gobernador Aureoles promueve mentiras y alquila helicópteros. Ah, mon amour, bésame como sólo tú sabes haceglo. El gobernador Aureoles gastará este año 63 millones de pesos, más menos, lo que representa un aumento de 40 por ciento respecto a 2015. En su primer mes de ficciones, perdón, funciones, gastó casi seis millones de pesos. Ay, Vivianita, ¿qué vamos hacer con Silvano? Un lamento desgarrador rompió el silencio del amplísimo estudio: ay, mis gobernadores ineptos. Gil pregunta al viento, y sin demasiada mala intención: ¿por qué la mayoría de nuestros gobernadores son tan malos, enredosos, confusos, corruptos?, ¿qué hicimos para merecerlos?

NEMER Y LAS TORTILLAS
El nuevo titular de la Profeco, Ernesto Javier Nemer, está dispuesto a formarse en la cola de las tortillas para detectar los establecimientos que suben los precios de manera injustificada. Gil lo leyó en su periódico Reforma: voy a formarme en la cola de una tortillería para platicar con la gente a la que no le alcanza para comprar un kilo de tortillas, la gente que sufre el incremento en las tarifas de luz y teléfono”.

Bien hecho, Ernesto, por cierto y de paso, ¿se puede traer unos tres kilos de tortilla al amplísimo estudio?, Gil tiene el sábado una taquiza y el nixtamal está saliendo con mucha cal por estos rumbos. Por favor, Ernesto ya que usted anda en la calle, tráigase tres de los buenos, ¿va? Gil no se va a dar por mal servido.

Dice Nemer: “voy a ser un procurador de tierra, un procurador que entienda los problemas y que al mismo tome las soluciones de la gente”. Gil quiere ser un gacetillero de tierra que entienda los problemas, mju. Bien, Nemer, así se empieza, y se acaba en Los Pinos (Gil dice Pinos). Ande, Nemer, a hacer la cola.

EL CITY MANAGER
Con la novedad de que el city manager de la Delegación Miguel Hidalgo, cazador de ciudadanos infractores, ha descubierto a un policía 'mordelón'. Ah, gran contribución a la lucha contra la corrupción. Como lo oyen, con ese habitual sentido que le heredaron sus ancestros alemanes y suizos, no se le va uno a Arne. En su nueva grabación, Arne muestra cómo el funcionario interviene cuando los patrulleros intentan sobornar a un ciudadano. No, señor den Ruten, yo no quería ofrecer dinero a ningún ser humano, yo sólo doy dinero a las piedras, y no siempre lo reciben. Nada: al cadalso y a la exposición de la vergüenza pública.

NOMBRES
El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Robespierre Robles, dio a conocer que se reunirá con los padres de los 43 normalistas desaparecidos para entregarles un informe sobre un video que supuestamente filmó una cámara del edificio del Poder Judicial de Iguala en el cual se ve a hombres armados y policías municipales bajando de un autobús a un grupo de estudiantes.

No se lo tomen a mal a Gilga, pero diantres, el presidente del Tribunal de Justicia se llama Robespierre, que así le pusieron sus padres. No se sabe si en su oficina hay una guillotina. El cargo con el nombre han cimbrado a Gamés. Gilga imagina a un secretario de Gobernación llamado Cratilo Maquiavelo Pérez; a un secretario de hacienda que responda al nombre de Zenón Pitágoras López; a un presidente de Morena que se llame Cantinflas Clavillazo Sánchez. Qué o que, ¿asombro, incredulidad? En fon.

La máxima de Horacio espetó en el ático de las frases célebres: si el vaso no está limpio, lo que derrames en él se corromperá.

Gil s’en va

Twitter: @GilGamesX

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