Opinión

Sigue la mata dando

  
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Porfirio Muñoz Ledo, secretario ejecutivo del grupo redactor de la Constitución de la Ciudad de México; Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno. (cuartoscuro)

Continúa el proceso para la construcción y promulgación de una Constitución de la Ciudad de México (ya no Distrito Federal). Se debe instalar el Constituyente mañana 15 de septiembre, y ya han nombrado sus representantes los poderes federales y el jefe de Gobierno de la Ciudad. Éste designó a Olga Sánchez Cordero, Clara Jusidman y Ana Laura Magaloni, así como a Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Encinas y Alejandro Chanona.

El presidente propuso a las maestras en derecho Claudia Aguilar Barroso y Claudia Pastor Bobadilla, a Beatriz Pagés Rebollar, Manuel Enrique Díaz Infante, Augusto Gómez Villanueva y Fernando Lerdo de Tejada. A primera vista, el jefe de Gobierno ha optado por un grupo muy derechista, es decir, muy preocupado por los derechos de las personas, mientras que el presidente ha elegido a una representación más cercana al PRI capitalino (aunque éste sea pequeño).

Es notorio el esfuerzo por la paridad de sexo, pero también de edad, digamos. Porfirio y Gómez Villanueva fueron precandidatos presidenciales hace cuarenta años, y varios de los otros designados superan las seis décadas de vida. No hay nadie que pudiéramos calificar de joven en la lista. Más preocupante para mí, no hay nadie que parezca entender de finanzas públicas o economía. Esto va en línea con lo que ya se percibía desde que el despropósito de la Constitución de la ciudad fue aprobado en el Congreso. Como entonces dijimos, la idea de tener una Constitución tenía lógica cuando esta ciudad no tenía nada parecido a la democracia, pero ahora que tanto el jefe de Gobierno como los delegados y asambleístas son electos, ya no la tiene.

Si se busca hacer algo parecido a los estados, entonces se le tendrán que incrementar las facultades a los delegados, que no han mostrado merecer nada más que lo que tienen. Si acaso, mucho menos.

Replicar en la Ciudad de México los municipios, dotando a las delegaciones de cabildos, de capacidad recaudatoria y control de la seguridad pública será un desastre. Si precisamente se está tomando el camino contrario a nivel nacional, con la centralización de las finanzas públicas y el mando único policial, ¿para qué moverse así en el DF?

Pero cada vez que algún constituyente habla, sólo se refiere a los derechos que deben tener los habitantes de la ciudad, y para nada a las obligaciones, o al menos a los procedimientos administrativos elementales. Las personas designadas, que tienen muchos méritos en otras cosas, no tienen resultados positivos que mostrar en cuestión presupuestal. Varios de ellos, muy por el contrario.

Precisamente ahora el jefe de Gobierno se queja de la seria reducción en su presupuesto por parte de la federación, en los dineros que le llegaban vía convenios. Como ya habíamos adelantado, esa cantidad se redujo mucho a nivel nacional, y por lo mismo en el DF. La razón es que simplemente no hay dinero disponible. Lo interesante es que la entidad que más recauda por su cuenta es la Ciudad de México, debido, en buena medida, a que predial y agua están centralizados. Si el DF sufre por falta de recursos, siendo la entidad más autónoma del país en ese rubro, imagine usted las demás. Pero en lugar de fortalecer eso, vamos a escribir una Constitución que incremente los derechos ciudadanos a costa de las finanzas públicas. Es decir, vamos a exacerbar el mito de los derechos constitucionales, a costa de un erario ya muy maltrecho. Y ya ni hablar de las condiciones del pavimento, la basura, el agua, el drenaje y esos detalles que, se supone, son las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos.

Luego se quejan de que ya nadie quiere a los políticos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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