Opinión

Signos de cambio

 
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Manlio Fabio Beltrones. (Edgar López)

En el último par de días ha trascendido la llegada de dos personajes a puestos clave: Manlio Fabio Beltrones a la presidencia del PRI y Miguel Basáñez a la embajada de México en Estados Unidos.

Ninguno de los dos nombramientos es oficial, pero son los que claramente se perfilan, salvo alguna sorpresa de última hora.

Hay muchas diferencias en el significado de la llegada de cada uno de ellos, pero tienen algo en común: ninguno de los dos es parte del círculo más cercano al presidente de la República.

En el caso de la presidencia del PRI, incluso el discurso del presidente Peña en el evento del sábado 25 de julio con priistas, había apuntado a Aurelio Nuño para la dirigencia del partido. En círculos priistas se daba por hecho ese cambio, apuntalado por declaraciones recientes del actual líder priista César Camacho.

Además, se afirmaba que en los círculos más cercanos a Los Pinos no se veía con simpatía una eventual llegada de Manlio a la dirigencia del PRI.

El hecho de que al final todo apunte a la elección de Beltrones implica que el presidente Peña parece haber admitido la necesidad de ampliar el espectro de personajes colocados en puestos clave, como la presidencia del PRI, para que ese tipo de responsabilidades no recaiga sólo en los más cercanos.

Una de las mejores cualidades que mostró Peña en años anteriores es una magnífica capacidad de elegir a personajes adecuados para puestos importantes pese a ser no ser sus íntimos.

La estructuración de propuestas de reforma que fueron más allá de lo que originalmente había planeado el equipo del presidente, en las que incorporó elementos de terceros, como en el caso de la reforma energética, es otra de las mejores habilidades del presidente.

Cabe la posibilidad de que las aparentes designaciones para la embajada en EU y para el PRI reflejen de nuevo esa visión, con un cambio que se ha estado planteando como necesario desde hace meses.

No es un hecho, pero por lo menos vuelven a sugerir que hay signos de cambio, de ajuste y de aprendizaje. Veremos.

Mercado interno
Había cierta duda de que al arrancar el segundo semestre del año el ritmo del consumo se pudiera mantener como en la primera mitad.

Afortunadamente los primeros signos, surgidos esta semana, indican que las tendencias siguieron en julio.

Las ventas a unidades comparables y semanas iguales de Walmart crecieron en 5.4 por ciento en términos nominales, lo que significa 2.5 por ciento en términos reales. Una cifra equiparable a la del promedio del primer semestre.

En el caso de la venta de autos, el crecimiento anual en el número de unidades fue de 16.1 por ciento en julio.

Le reitero lo que aquí ya le he comentado: es afortunado que en un contexto internacional como en el que actualmente estamos viviendo el desempeño de la economía esté apoyándose cada vez más en el mercado interno.

La baja inflación, que ha permitido un crecimiento leve de los salarios reales y el incremento sostenido del empleo formal, parecen ser factores que han sido determinantes para que el mercado interno compense en alguna medida la debilidad exportadora derivada del bajo precio del crudo y del freno generalizado de la economía mundial.

Twitter: @E_Q_

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