Opinión

Significativa Baja del Precio del Petróleo

La tensa situación que se ha experimentado en el Medio Oriente debido a la ofensiva de los combatientes del fundamentalista Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, a la prolongada e intensa guerra civil en Siria, así como las acciones militares de las Fuerzas Armadas de Israel en la Franja de Gaza el verano pasado y los atentados de los Yihadistas contra el Ejército de Egipto en la Península del Sinai, no han logrado frenar la caída de los precios del crudo en el mercado internacional que acumulan una caída de aproximadamente 25.0% desde junio pasado. La cotización del crudo brent, referencia para Europa se vendió en 75 dólares por barril la semana pasada, que no había descendido por debajo de 80 dólares por barril desde hace cuatro años.

En el mercado petrolero “las leyes económicas parecen más fuertes que las tensiones geopolíticas”, expresó Thomas Galtieri (TG) en un artículo publicado en el diario El País el 12 de noviembre pasado. TG señala que históricamente, enfrentamientos como los que viven ahora los productores de petróleo del Medio Oriente y los que se experimentan entre Rusia y Ucrania habrían implicado alzas repentinas del precio del petróleo. Hoy día las acciones bélicas señaladas a las que se suman las tensiones diplomáticas entre Occidente y Rusia no han tenido un impacto al alza en la cotización del crudo, lo que sucede es que en los últimos cinco meses coexiste una demanda global de petróleo debilitada por la desaceleración de la economía de China (de acuerdo a la Agencia Internacional de Energía será el principal importador de petróleo en el mundo en el 2030) y la virtual recesión de Europa y Japón y una oferta fortalecida de energéticos de EUA por el auge de su producción del fracking (exquisito). Ciertamente, EUA produjo casi 9 millones de barriles diarios de crudo al final de octubre pasado, su mayor volumen desde junio de 1985; a la vez sus importaciones ascendieron a 9.1 millones de barriles diarios, un millón menos que en octubre del 2013. Se prevé que EUA será un exportador neto de crudo en el 2020.

TG menciona que la dinámica que ha hecho descender los precios del crudo no cambiará en el corto plazo, sobre todo por la resistencia de Arabia Saudita, uno de los principales exportadores de petróleo en el mundo, a reducir su nivel actual de producción de aproximadamente 11.5 millones de barriles por día; Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos y Kwait pueden “aguantar” un menor precio del petróleo por que en conjunto poseen reservas internacionales superiores a dos trillones de dólares. Comentarios extraoficiales de funcionarios de Arabia Saudita sugieren que esa nación “se sentiría cómoda con el precio del petróleo a niveles tan bajos como de 70 dólares por barril”. Por lo demás, se ha restablecido la producción de Libia y se ha incrementado la de la región Sur de Irak.

En este contexto, en el último informe mensual de la Administración de Información Energética de EUA se estima que el precio medio del crudo Brent ascenderá a 83 dólares el próximo año, 18 dólares menos de lo previsto en octubre pasado; sin embargo, analistas petroleros piensan que la única posibilidad de que la tendencia a la baja del crudo se revierta “es que el costo del petróleo descienda hasta un valor que haga que no sean rentables las inversiones para producirlo”.

La declinación de los precios del petróleo y las sanciones impuestas por Occidente a Rusia por la invasión de este país a Ucrania han afectado negativamente el desempeño de la economía de Rusia que está al borde de una recesión. Rusia produce cerca de once millones de barriles diarios de petróleo y los ingresos derivados de la exportación de energéticos representan la mitad en el presupuesto gubernamental y una cuarta parte de su PIB. Con reservas internacionales de 582,000 millones de dólares, el gobierno ha tenido que destinar 70,000 millones de dólares para apoyar a su sistema financiero y a su moneda que se ha devaluado en 11.0% en los últimos nueve meses; asimismo, la inversión extranjera ha declinado a la mitad y se ha registrado una fuga de capitales de alrededor de 76,000 millones de dólares. Noruega con una producción diaria de 1.8 millones de barriles también resiente el impacto de la reducción de las cotizaciones de los energéticos; sus envíos externos de petróleo y gas natural contribuyen con 52.0% de sus ingresos totales de exportación, 23.0% del PIB y 30.0% de los recursos gubernamentales; la coyuntura petrolera ha retrasado proyectos petroleros en el Mar del Norte.

La contracción de los precios de petróleo ha afectado severamente a la de por si deteriorada economía de Venezuela que produce de 2.6 millones de barriles diarios de crudo; el desabasto de bienes, sobre todo los importados, se ha acentuado y la inflación ya ronda en 60.0% anual, el gobierno ha recurrido a la impresión de billetes para financiar su déficit. China que durante varios años ha apoyado financieramente a Venezuela se resiste a seguir haciéndolo por la baja de las cotizaciones petroleras; los problemas sociales se han incrementado en ese país y no se descarta un levantamiento de la población; adicionalmente el gobierno requiere de 18,500 millones de dólares para pagar el servicio de su deuda externa entre el 2015 y 2017.

México también enfrenta dificultades para el financiamiento de la deuda pública por la reducción de los precios internacionales del petróleo y por la declinación de su producción. Cabe destacar que la exportación de crudo a EUA ha caído a 755,000 barriles diarios comparado con 1.37 millones diez años atrás, en virtud de la mayor disponibilidad interna de petróleo en ese mercado y por que México ha tenido que destinar crecientes volúmenes al mercado local ante el alza del consumo. Los envíos de crudo a EUA podrían continuar reduciéndose por la disminución de costos y mejoras en la productividad de productores estadounidenses marginales de menor tamaño.

En este marco, el analista económico Jorge Suárez Vélez, considera que el entorno petrolero en el mundo limitará el atractivo de la inversión energética en México y le resta flujo a las empresas petroleras internacionales. Por otra parte, preocupa la creciente violencia en la República que también podrá ser un factor de desaliento para “la lluvia” de inversiones foráneas que espera el gobierno lleguen a México en el futuro próximo.