Opinión

Siete claves detrás del interés extranjero en los bonos mexicanos (Parte 2)

Hace una semana subrayamos varios factores que hacen de la tenencia de deuda mexicana una atractiva inversión para los extranjeros. Ahora nos volcamos de lleno al análisis de los factores que podrían amortiguar las presiones que sobre la tenencia de extranjeros en bonos mexicanos pudiera ejercer la normalización de la política monetaria en EUA.

Si bien el interés en la deuda mexicana ha mostrado un comportamiento favorable en términos relativos aún durante el actual proceso de “tapering” por parte de la Fed y en la antesala de la normalización de la tasa de referencia en E.U.A.; esto no quiere decir que la deuda mexicana sea inmune a dichos eventos.

De hecho, el año pasado la entrada de recursos extranjeros al mercado de deuda local disminuyó en casi 53 por ciento -basado en cifras de balanza de capitales-, su primer descenso desde 2009, al pasar a casi 22 mil millones de dólares (mmd) desde casi 47 mil millones de dólares en 2012. No fue coincidencia que el trimestre más débil en términos de entrada de influjos fue el segundo, coincidiendo con las declaraciones iniciales de oficiales de la Fed respecto al próximo inicio del “tapering”.

No obstante, mientras que en México se vivió una desaceleración en el ritmo de entrada de capitales extranjeros a deuda, en muchas otras plazas emergentes se observaron salidas importantes.

En este contexto, identifico siete factores que posiblemente ya han coadyuvado, y continuarán haciéndolo, a atemperar la reacción de los flujos de inversión extranjera en deuda local en el contexto de normalización de la política monetaria en E.U.A.

Primero, al centro de las prioridades de la Fed se encuentra una política de comunicación (forward guidance) cuyo fin último es garantizar que el proceso de normalización guarde una naturaleza de excepcional gradualismo.

Segundo, mientras que la Fed inicia un largo proceso de normalización, Japón continúa inyectando liquidez y el Banco Central Europeo se encuentra dispuesto a realizar mayores esfuerzos de estímulo. De esto se concluye que no se anticipa una contracción en la liquidez financiera internacional en el corto o mediano plazo.

Tercero, la ubicación de los recursos extranjeros a lo largo de los distintos plazos en la curva gubernamental local parece sugerir una intención de replicar la madurez promedio de la deuda gubernamental. Lo anterior apuntaría a la posibilidad de que una parte no despreciable de estos recursos provengan de instituciones externas con mandatos estrictos de réplica de índices de mercados emergentes, lo cual usualmente habla de objetivos de tenencia a vencimiento.

Cuarto, el estrechamiento de diferenciales de tasas entre el mundo desarrollado y el emergente es otro factor de riesgo en la estabilidad de los flujos de capitales hacia mercados emergentes. En el caso de México, es central el apuntar que en materia de política monetaria relativa, Banxico goza de espacio para acompañar a la Fed en su próxima normalización del nivel de la tasa de referencia. De hecho, los recortes en la tasa de Banxico del año pasado consiguieron ampliar este espacio.

Quinto, las reformas estructurales recientemente aprobadas a nivel local pueden coadyuvar al atractivo de la inversión en portafolios en el mediano y largo plazo en varias formas. Una de las principales vías sería la perspectiva de mejoramiento en el perfil de deuda soberana ante la posibilidad de que la economía local se ubique en un sendero superior de crecimiento económico, lo que podría implicar la reducción de los cocientes de deuda y déficit público a PIB, suponiendo todo lo demás constante.

Sexto, factores como el alto nivel de reservas internacionales en México y la vigencia de una amplia línea de crédito flexible con el FMI pueden fungir como un factor disuasorio ante posibles fuerzas especulativas que llegaran a tomar como pretexto el proceso de normalización en las condiciones de liquidez financiera internacional.

Séptimo, la importante presencia de capitales extranjeros en valores gubernamentales locales (como proporción del total) no necesariamente se traduce en un igualmente importante potencial de salida de capitales ante episodios de alto grado de aversión al riesgo. Así parece demostrarlo la historia reciente, donde los fuertes repuntes en la incertidumbre financiera internacional no se han traducido en salidas de capitales de dicho mercado, en contraste con lo ocurrido en no pocas plazas emergentes. A lo anterior podría ligarse un conjunto de fundamentales macroeconómicos y financieros sólidos en conjunto con los otros factores mencionados.

Posiblemente el mercado de deuda local resienta los efectos de un proceso de normalización en la política monetaria de la Fed los siguientes años. No obstante, los factores mencionados podrían contribuir a una diferenciación (ojalá significativa) respecto a la deuda de otros mercados emergentes.

El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen