Opinión

Sí, que usen los helicópteros

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David Korenfeld

La sociedad mexicana está entrando en una paranoia moral caracterizada por juicios sumarios hacia personajes públicos, quienes son duramente juzgados acerca del uso de recursos que tienen a la mano. Los helicópteros que utilizaron recientemente el titular de Conagua, David Korenfeld; los gobernadores Rogelio Ortega y Graco Ramírez; y dos perredistas connotados –Carlos Navarrete y José Guadarrama–, son muestra de ello. Cientos de comentarios en las redes sociales reprobando los hechos y pidiendo castigos ejemplares para estos individuos. No coincido.

Lo más molesto de estos juicios que reprueban el uso de los helicópteros es que traen un hedor a complejo de inferioridad sin igual. Se piensa que el costo promedio por hora (más de 27 mil pesos) es demasiado y que por lo tanto un servidor público no debería utilizarlo porque lo hace con dinero público, de forma poco transparente y, además, los demás que no tenemos acceso a ese bien: somos unos jodidos que les estamos pagando sus caprichos. Así, se asume que el individuo en cuestión tendría que llegar por otros medios. En auto es lo aceptable, me imagino. Los radicales pensarán que lo único aceptable sería un autobús Flecha Roja o Estrella Blanca.

Pero hay un error fundamental de enfoque, por dos ingredientes en los que equivocadamente se sientan las premisas de estos juicios. El primero es que la orografía de México es muy distinta a la de otras zonas del mundo, como las europeas. Un tren de París a Lyon te lleva en 2 horas. Bruselas incluso está más cerca de la Ciudad Luz. Pero en México la cosa es diferente. Si eres el presidente de un partido y debes llegar a una localidad donde tienes que atravesar una serranía, es evidente que resulta más oneroso en términos de tiempo un desplazamiento por tierra que por aire.

Pero el segundo ingrediente de estos juicios es acaso más grave: ¿quién establece la barra de lo moralmente adecuado y lo separa de lo que no lo es? ¿Es un periodista, un político incorruptible, un organismo internacional como la OCDE? ¿Quién? En esta ocasión fueron los helicópteros; pero mañana podrá ser otra cosa: comer en el Estoril; vacacionar en San Francisco; hospedarse en algún FiestAmericana Grand; comprar unos zapatos en Ferragamo; o utilizar un auto Acura.

La sociedad mexicana debería entrar en la ruta de evaluar el desempeño de los personajes públicos por los resultados de su gestión, no por la aceptabilidad moral relativa de los recursos que utilizan. Esto último sólo debería ser juzgado en el terreno de lo legal... Y si hubiera consenso para equiparar a los helicópteros con el diablo, pues entonces que se legisle al respecto. Mientras tanto que los usen, que usen los helicópteros.

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