Opinión

Si nos dejan

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Policía Bancaria e Industrial. (Cuartoscuro)

La noticia apareció publicada en su periódico El Universal y Gil la leyó repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio. Un alma maligna y perversa subió a YouTube la grabación de una celebración ocurrida hace cuatro años en la oficina de Pedro Vizuet, director de la Policía Bancaria e Industrial.

El primer superintendente (así se dice) armó una fiesta en su oficina, eso sí, en petit comité. Ah, l’amour, derrota imposibles: don Pedro invitó a Leidy Jarquín Ramírez, directora ejecutiva de Logística y Seguimiento Operativo de la SSPDF, y a un grupo de huastecos que le rascaron a la guitarra y se reventaron el Querreque y otras canciones desprendidas de nuestra rica tradición musical. Oh, sí. Don Pedro abrazaba a Leidy con respeto y devoción.

No es que Gil sea curioso, pero buscó el video y lo encontró. Dura seis minutos. En el amor, seis minutos albergan a la eternidad (no empiecen, caray). Delante de un escritorio, a espaldas de la pareja de marras, un muro tapizado de diplomas, reconocimientos y nombramientos los protege mientras oyen a los músicos. Qué bonito es lo bonito.

Don Pedro musita palabras de seda al oído de Leidy. El director de la policía bancaria le pregunta a los músicos su procedencia y ellos contestan que de Poza Rica, Veracruz. Don Pedro dice: “Tócate una para una mujer, una bonita”. Y los músicos se revientan el gran himno de José Alfredo: “Si nos dejan”. Aigoeei.

Dos corazones

El clásico atinó cuando dijo que el corazón es un cazador solitario. Gilga quiere suponer que la poesía de José Alfredo aceleró el corazón de don Pedro, que latía a la velocidad de la luz enamorada. Así le dio un abrazo apretado a Leidy. Eso sí, usted oye la interpretación Huasteca de “Si nos dejan” y el alma se le va a los pies. Don Pedro, para la próxima contrate algo mejor, a estos músicos los bajaron de un vagón del Metro para llevarlos a su oficina.

Nada le hace, la lujuria convierte toda canción en un himno inverecundo (gran palabra inexplicable). Y luego, besito en el hombro de la licenciada directora.

Inopinadamente, un subordinado entra a cuadro en una acción guerrillera y sirve detrás de ellos dos tragos en caballito de vidrio, presumiblemente dos tequilas (observad el cuidado jurídico de Gil). Y brindan, muy cerca el uno del otro. Aigoeei.
Gamés leyó que se ha abierto una investigación en la Dirección General de Inspección Policial en la cual podría acreditarse alguna falta administrativa por afectar la imagen de la corporación. Caracho abrir una investigación por una celebración que ocurrió hace casi cuatro años, no hay derecho. Además don Pedro ha dejado el nombre de la corporación muy en alto. No somos nada. Usted no haga caso don Pedro, nada empañará el triunfo del amor.

Recen por Trump

La carta del Papa Francisco a un amigo argentino, Gustavo Vera, desató una tempestad diplomática entre México y el Vaticano. En esa misiva el Papa afirma que Argentina debe evitar “la mexicanización” de su vida pública, los Cardenales mexicanos le han contado del horror mexicano.

Aunque los especialistas en relaciones internacionales consideran exagerada la reacción de la cancillería mexicana, la lectora y el lector convendrán con Gil en que la carta de Francisco a su contlapache no ha sido precisamente un dechado de cuidados diplomáticos. El papasal del Papa se volvió un lío serio.

Gamés pensó en “la mexicanización”. Suena feo, pero dicen los que saben que la guerra contra el narco costó cien mil muertos, que el secuestro aumentó, que la extorsión creció exponencialmente, que Iguala y sus alrededores son una gran narcofosa, que hay miles y miles de desaparecidos, que hubo un momento en que la violencia desatada pudo ser una guerra civil. Con la pena.

Ahora mal: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. “La mexicanización” no le da la razón al repugnante magnate Donald Trump (se siente bien escribir repugnante): “No hagan negocios con México”. Trump se pronunció en contra de los premios recibidos por González Iñárritu la noche del Oscar y calificó las estatuillas como un fraude: “Los oscares fueron una buena noche para México, y como no, están estafando a los Estados Unidos casi más que cualquier otra nación”. O sea: un troglodita de los que abundan en Estados Unidos.

La máxima de Bowling espetó en el ático de las frases célebres: “La diplomacia te saca de un problema en el que el tacto te hubiera evitado meterte”.

Gil s’en va

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