Opinión

Si no somos realistas no vamos a cambiar a México

 
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Walmart

Es bueno ser optimista en la vida, eso nos hace sentir mejor respecto al futuro. Desde luego que en materia económica el optimismo es igualmente importante ya que se ha demostrado que cuando la gente se siente positiva respecto al futuro el consumo es mayor y así la actividad económica tiene un mejor desempeño; y por el contrario, cuando las personas se sienten pesimistas guardan la cartera.

De hecho un estudio conducido por el Banco Central Europeo de junio de 2011 en los Estados Unidos y la Unión Europea muestra que el índice de confianza del consumidor puede ser un buen predictor del consumo bajo ciertas circunstancias.

Con esto en mente, cabe señalar que en México estamos viviendo dos situaciones respecto a lo que se espera del futuro, por un lado aún se siente cierto pesimismo por parte de los consumidores, pero por el otro hemos visto también un optimismo injustificado por parte de un grupo selecto de analistas que mes con mes son encuestados por el Banco de México con el fin de conocer sus expectativas económicas. Analicemos ambas situaciones a continuación:

En cuanto al sentimiento de los consumidores, éste lo mide el INEGI mes con mes a través del Índice de Confianza del Consumidor (ICC), y respecto a este indicador tenemos que los niveles observados en 2015 son ligeramente superiores a los del 2014, pero aún están muy por debajo de los observados en el año 2012, antes de que entrara la actual administración del Gobierno Federal.

El ICC (base 2003=100) registró un valor de 95.68 puntos en los primeros 10 meses de 2012, posteriormente cayó ligeramente a 95.58 puntos en los mismos meses de 2013. Una vez que se implementó la reforma fiscal y la economía nacional comenzó a desacelerarse porque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público frenó el gasto gubernamental, este índice cayó hasta 89.24 puntos en iguales meses de 2014, y tenemos que de enero a octubre de 2015 registra un promedio de 91.7 puntos.

Esto significa que la confianza del consumidor se deterioró con una caída de 4.2% entre 2012 y 2015, lo cual explica parcialmente la desaceleración del Indicador mensual del Consumo Privado en el mercado interior, el cual pasó de crecer a una tasa de 5.91% anualizado en los primeros ocho meses de 2012 a 2.72% en los mismos meses de 2013, a apenas 1.72% en los mismos meses de 2014, y estar con un incremento de 3.43% en los primeros ocho meses de 2015.

Queda clara pues la correlación entre la confianza de los consumidores y la tasa de crecimiento del consumo en México. Y en este mismo sentido, tenemos que el expresidente de México, Carlos Salinas de Gortarí, comentó el pasado jueves 5 de noviembre, en un foro organizado por la revista The Economist, que la población mexicana no experimentará un cambio hacia un estado de ánimo más positivo si no hay suficientes oportunidades de empleo, recursos en la bolsa para atender las necesidades de la familia o la expansión de la empresa.

Ahora, en relación al optimismo que cada arranque de año muestran los analistas encuestados por parte del Banxico, quisiera señalar que este es un problema preocupante en México. El hecho de que esta encuesta tan importante arroje resultados demasiado optimistas cada año evita que los funcionarios del gobierno federal pongan los pies sobre la tierra para arreglar lo que no funciona en el modelo económico y se reconozca la realidad del país en materia económica.

Y es que si los analistas se la pasan mencionando expectativas irreales de crecimiento económico para el futuro en la encuesta del Banxico, ¿pues qué incentivo hay para que el gobierno federal cambie las cosas si la prosperidad está a la vuelta de la esquina y sólo es cuestión de tiempo el que llegue? El asunto es que esas las elevadas tasas de crecimiento nomás no se materializan y ya llevamos tres años sin que se cumplan los pronósticos de arranque de estos analistas, y más bien lo que vemos cada mes es como estos son ajustados paulatinamente a la baja.

Para ilustrar lo anterior hagamos un recuento de los errores en los pronósticos que arroja la encuesta de expectativas del Banxico:

De acuerdo a la encuesta correspondiente a enero de 2013, se esperaba un crecimiento del PIB de 3.55% para ese año y la realidad es que cabo siendo de apenas 1.4 por ciento. Después, en la encuesta de enero de 2014 los “especialistas” consultados por parte del Banxico estimaban un crecimiento el PIB para ese año de 3.40%, y la realidad es que acabo siendo de 2.1 por ciento. Ahora, en relación a la encuesta de enero de 2015 los analistas esperaban un crecimiento del PIB de 3.80% para este año, y la realidad es que al primer semestre fue de 2.4%, y el Banxico acaba de anunciar que ajustó su estimado de crecimiento económico para este año a un rango de entre 1.9 y 2.4 por ciento. O sea, queda claro que año con año se equivocaron y por mucho.

Entonces lo que se deben hacer estos analistas es ser congruentes y analizar los fundamentales de la economía nacional, los cuales indican un sobre endeudamiento por parte del gobierno y de las familias, pocos incentivos a la inversión productiva, poca penetración en el sistema bancario, temor a la fiscalización por parte de las autoridades del Servicio de Administración Tributaria (SAT) lo que inhibe el consumo, déficit comercial gigantesco y crónico con las naciones asiáticas, pérdida de confianza por parte de los consumidores porque los beneficios de las reformas estructurales llegan a cuenta gotas, caída en el precio del petróleo que presiona las finanzas públicas, y disminución en términos reales de los recursos que quedaron aprobados en la Ley de Ingresos 2016, crecientes niveles de pobreza y disminución de los salarios reales del promedio de la población ocupada (todos estos señalamientos pueden ser demostrados en base a indicadores, sólo no los presento por falta de espacio, pero habrá oportunidad en futuras entregas).

Mientras sigamos pensando que por pura inercia o porque Estados Unidos se está recuperando vamos a acelerar nuestro crecimiento económico, sin hacer cambios de fondo en el modelo económico, se nos va a ir lo que resta del actual sexenio continuando con un desempeño mediocre.

Así pues, para comenzar a cambiar las cosas urgen apoyos a las empresas para incentivar el comercio exterior y aprovechar el actual nivel del tipo de cambio, se requieren incentivos y recursos para que las empresas inviertan y modernicen su planta productiva, se necesita un comercio exterior más equilibrado con las naciones asiáticas, inclusive se requieren ajustes políticos que le regresen a los consumidores un poco de la confianza perdida. También es importante que los tres órdenes de gobierno y las empresas paraestatales (como Pemex, empresa productiva del Estado) se pongan al corriente con los pagos pendientes que tienen con sus proveedores, ya que esto está causándole un verdadero problema a miles de empresas que sufren por la falta de liquidez en sus negocios.

En este sentido, es lamentable que se perdió la oportunidad de hacer cambios importantes en la perspectiva económica para el 2016 cuando el Congreso de la Unión aprobó una Ley de Ingresos para el 2016 que no contiene prácticamente ningún cambio considerable respecto al actual; y si a eso le sumamos que existe el riesgo de que la gasolina cuesta más cara el año entrante respecto a lo que cuesta hoy, pues entonces podemos anticipar que el letargo económico continuará.

Veremos cómo se da ahora la discusión en la Cámara de Diputados respecto al Presupuesto de Egresos 2016. Lo menos que esperamos es que se privilegie el gasto de inversión y no el corriente. México requiere que el gasto público sea ejercido con eficiencia, y que además de eso se tenga una mayor transparencia en la ejecución del mismo.

A manera de conclusión podemos señalar que el 2016 será un año similar al actual; sin embargo, está en las manos de los Diputados el poder comenzar a cambiar las cosas desde el Presupuesto de Egresos, y para ello se deben también asignar recursos a aquellos programas que ayuden a la internacionalización de las industrias y a fomentar su competitividad.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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