Opinión

Si cae Duarte, ¿Veracruz qué?

   
1
  

  

Javier Duarte

Un buen amigo me mandó un mensaje hace días. Me recordó que teníamos una apuesta. Meses atrás él decía que el gobierno federal se iba a ir en contra de Javier Duarte. Yo dije que lo dudaba mucho. El anuncio de la PGR la semana pasada de que investigan por graves delitos al gobernador (es un decir) de Veracruz parecía darle la razón a mi amigo.

Cabe decir que si bien una investigación de la Procuraduría General de la República no es garantía de que la cosa vaya en serio, el tema no debería ser la caída de Duarte, que hoy todos cantan como un hecho.

La suerte del mandatario es lo de menos. Incluso si llegara a darse el caso de que sea enjuiciado, corremos el riesgo de que ese proceso sea estéril, más un asunto de ajuste de cuentas entre priistas, más una pantalla, una simulación de la que Veracruz no saque en claro nada útil.

En México hoy hay dos fuerzas depredadoras que no encuentran freno ni resistencia que valga.

Sin dramatismo hay que decir que si algún día recuperamos las regiones que hemos perdido a manos de los criminales, descubriremos la dimensión de algo que hoy no queremos reconocer. Veremos que las economías han sido destruidas en distintos estados. Las economías sofisticadas, pero también las básicas, como la agricultura de productos tradicionales de cada zona.

Será como hace meses, cuando un reportero retrató muy bien la caída de Tamaulipas con un dato en apariencia trivial: en su reportaje puso el énfasis en cómo la vegetación se había adueñado de casas y predios abandonados por familias que huyeron del narco. Es decir, años de avance o progreso, de riqueza patrimonial y de historia, borrados por el abandono generado por el miedo y la ausencia de un Estado.

Esa es una de las fuerzas depredadoras de nuestros días. La otra es la corrupción.

Veracruz ha sido arrasado por ambas.

Da lo mismo si Duarte acaba en la cárcel. No nos engañemos con el engaño de un proceso que no hará justicia a los veracruzanos. Es momento de recordar que el hecho de que Granier esté recluido no significa que Tabasco haya experimentado la recuperación de algo, aunque fuese mínimo o simbólico, de lo que le robaron en ese sexenio; ni tampoco significó que la sociedad tabasqueña –no sólo su clase política– haya aprendido de la mala experiencia y corregido lo necesario para evitar otro robo desde el gobierno. Núñez no es muy distinto de Granier y eso en el tiempo se irá demostrando.

Los veracruzanos merecen una investigación verdadera del saqueo que han padecido. Ese proceso debe incluir a todos los cómplices de Duarte, y de al menos uno de sus antecesores como es Fidel Herrera. Y entre los cómplices también están segmentos de la clase empresarial y no pocos representantes de organismos sociales, iglesias, etcétera.

Por eso, cuidado con aplaudir la defenestración de Duarte si ésta no incluye una pesquisa profunda que exhiba a todo (y a todos) lo que hizo posible el latrocinio de los sexenios de Fidel y Javier.

Todavía dudo que Duarte vaya a caer. Su gran enjuiciador, Enrique Ochoa, se ponía trémulo al jurar que iba a limpiar al PRI de gente como Javier Duarte. Bueno, pues ya nos enteramos de que el señor Ochoa se despachó con cuchara millonaria una indebida (o sea corrupta) liquidación de su última chamba en la CFE. Así su autoridad moral.

Pero si cae Duarte, yo habré perdido una apuesta, eso nada importa frente a Veracruz, que hace mucho perdió la suya.

Twitter:
@SalCamarena

También te puede interesar:
La semana y las elecciones
Choque sobre ley de vivienda
2018, ¿una elección moral?