Opinión

Si Arely Gómez de
verdad quiere ser fiscal...

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Arely Gómez al jurar como nueva titular de la PGR. (Cuartoscuro)

“Soy una servidora pública con más de 30 años de trayectoria profesional en el Poder Judicial de la Federación, en la Procuraduría General de la República y en el Senado mexicano. Puedo decirles que jamás he recibido ningún señalamiento profesional ni personal que permitiera dudar de mi honestidad y mi capacidad”, con estas palabras defendió Arely Gómez en el Senado su postulación a la PGR.

A punto de cumplir dos meses como procuradora, Arely Gómez tiene frente a sí la primera gran prueba sobre eso que presumió ante los senadores. En muy poco tiempo tendrá que demostrar su capacidad y, sobre todo, su talante y su independencia.

Con diferencia de siete días, Denise Maerker y Carlos Loret de Mola han presentado sendos reportajes donde queda claro que Rodrigo Vallejo, hijo del exgobernador Fausto Vallejo, tuvo cercanía, tratos, negociaciones y/o negocios con ese delincuente confeso (vía videos) que es Servando Gómez La Tuta.

Es preciso subrayar que a pesar de todo lo que como sociedad hemos ido descubriendo sobre la podredumbre en que una clase política convirtió a Michoacán, los videos presentados por estos periodistas representan un hito: tenemos claros e irrefutables indicios sobre cómo el hijo de un gobernador, que en su momento fue un político querido y respetado en Michoacán, utilizó recursos del estado para fines criminales.

El caso ha estallado y le toca a Arely Gómez mostrar de qué está hecha. Porque la procuradora tiene ante sí un caso de muy complejas aristas, cuya debida atención necesariamente se traducirá en estrés para la clase política michoacana, para el gobierno federal y las dirigencias partidistas nacionales y, por supuesto, para las elecciones de aquel estado.

Rodrigo Vallejo no es un tema del pasado. Ante las nuevas evidencias, la procuradora debe hacerlo comparecer. Debe investigarlo de manera ejemplar. Pero no sólo a él. También a su padre. Los desplantes del vástago no pudieron ocurrir sin que su padre se diera cuenta. Y a partir de lo que exhiben los videos, es obligado preguntarse si incluso Fausto Vallejo era parte del entuerto, si su hijo actuaba en su nombre, es decir si hablaba con el líder de Los Caballeros Templarios en representación del gobernador de Michoacán.

Si se lo propone, la procuradora cuenta con un aliado invaluable si de conocer el tamaño de la responsabilidad de Rodrigo Vallejo se trata: lo que diga Servando Gómez debería ayudar a definir la profundidad de los nexos del criminal con el hijo del mandatario priista.

En cambio, la titular de la PGR enfrentará un mundo de resistencias: el no haber acusado a Rodrigo Vallejo de algo más que encubrimiento carece de toda lógica salvo si se considera que el sistema nunca quiso hacer una real purga, sólo reacomodarse al menor costo posible, en Michoacán.

Arely Gómez tiene que llamar a declarar a todos. Tiene que localizar a Rodrigo Vallejo, hacer comparecer a su padre, cuestionar incluso a Jesús Murillo Karam para que explique por qué no utilizó los videos que hoy se conocen, y que ya estaban en el expediente, para ensanchar el proceso contra el hijo del exgobernador.

Si de verdad quiere ser candidata a fiscal general de la nación, Arely Gómez debe entender que para ella no hay tiempos políticos que respetar, ni consideraciones partidistas, ni nada que no sea la aplicación de la justicia pura y dura. Si se presta para otro michoacanazo, su carrera como fiscal habrá terminado antes de siquiera comenzar.

Twitter: @SalCamarena

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