Opinión

Sheinbaum, opacidad y corrupción

 
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Claudia Sheimbaum

¿Qué quiso decir Ricardo Monreal, el día en que se dieron a conocer los resultados de la encuesta para elegir al candidato de Morena a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, cuando afirmó que iba a enfrentarse a la nomenclatura?

No escuchábamos esa palabra en México desde 1994, cuando Salinas de Gortari señaló que la nomenclatura había sido responsable del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

La nomenclatura hace referencia a la élite que en la Unión Soviética controlaba los mecanismos de poder.

Ricardo Monreal, experimentado político de siete suelas, se enfrentó a la nomenclatura de Morena y salió derrotado. Y humillado. De nada sirvieron sus encuestas espejo y las 17 encuestas (de las 21 que se hicieron) que lo señalaban ganador. Ya sabrá él si puede vivir arrodillado dentro de Morena o busca otros derroteros políticos.

Lo que me interesa comentar se refiere a Claudia Sheinbaum como candidata de la nomenclatura de Morena. No fue elegida por sus méritos y logros, sino por su enorme y probada capacidad de sumisión.

Morena es un partido nuevo. Apenas tiene tres años en la arena política y ya tiene todos los vicios de los partidos viejos: autoritarismo, opacidad, corrupción. Vicios que intenta disimular presentándose como partido popular.

Sus fieles militantes (muchos hemos padecido en las redes sus insultos masivos) soportan esas características del PRI en su partido porque creen que todo vale si el fin último es “en beneficio del pueblo”. Sostienen que los mueven “ideales”.

No es posible idealizar el autoritarismo. Por eso Sheinbaum debe ser la primera interesada en transparentar cómo se tomó la decisión de elegirla. Como la 'científica' que se supone fue (aunque lo más destacado de su paso por la Universidad fue el cierre de la misma con una huelga que organizó el CEU) debe poder explicar mediante parámetros objetivos por qué las encuestas de Monreal estaban equivocadas y aquella que la seleccionó fue la correcta. De otro modo quedará marcada como hija de la nomenclatura.

Es difícil que lo haga. Su principal papel al lado de López Obrador desde que éste fue jefe de Gobierno ha sido la de servirle de tapadera. De encubridora. Ese fue su papel en la construcción de los segundos pisos que estos días han comenzado a desbaratarse. (Si la enorme viga metálica que hace unos días cayó sobre el cofre de un vehículo en el Periférico hubiera caído un segundo después y aplastado al conductor, ahora Sheinbaum estaría sentada en el mismo banquillo de Ruiz Esparza y no festejando su triunfo). Los contratos para la construcción de los segundos pisos fueron adjudicados de forma directa a las personas que poco después serían los donantes de fondos para la campaña de López Obrador a la presidencia de 2006.

La corrupción no sólo se da cuando se reciben dinero o propiedades. La corrupción puede darse a través de favores políticos, como en este caso.

Claudia Sheinbaum ha faltado a la verdad reiteradamente acerca de la construcción de los segundos pisos. El 12 de julio en entrevista con MVS afirmó que “absolutamente todos los contratos del segundo piso son públicos” y mencionó la dirección de un portal electrónico como prueba. Pero es falso, en ese portal sólo aparecen contratos con 14 de las 76 empresas que participaron en la obra.

Según Sheinbaum, la opacidad en la construcción es “un mito urbano”. Sin embargo, su dicho de que la obra tuvo un costo de cuatro mil 500 millones de pesos queda desmentido con datos de la Secretaría de Obras, que sostienen que el costo final fue de cinco mil 680 millones, es decir, mil millones más de lo que Sheinbaum afirmó en aquella entrevista.

El Fimevic (responsable de la construcción de los segundos pisos y que Sheinbaum dirigió) desapareció y sus archivos los resguarda la Dirección General de Obras Públicas. El portal que Sheinbaum afirma que contiene todo lo relacionado con esa construcción tiene apenas 12 ligas que a su vez conducen a 176 páginas de información. Lo específicamente relacionado con los segundos pisos está resumido en 17 páginas. Pero la información que tiene la Dirección General de Obras sobre el Fimevic tiene cuatro mil 347 carpetas que alojan dos millones 390 mil 850 páginas. Material que no puede consultarse electrónicamente. La Dirección, a pregunta expresa, informa que ese material puede consultarse de 10 a 12 horas de lunes a viernes. Dos horas al día para consultar más de dos millones de folios. Esta es la transparencia de que presume Sheinbaum.

Como ganadora de la encuesta del 'dedazo', Sheinbaum es ahora “coordinadora territorial”. ¿Eso quiere decir que más tarde se seleccionará al candidato para contender por la jefatura de Gobierno? No. Lo de 'coordinadora' es la forma que encontraron en Morena para burlarse de la ley.

Este es el perfil de la candidata de Morena al Gobierno de la Ciudad de México. Es muy probable que ahora Sheinbaum se victimice y que diga que las críticas a ella son parte de una discriminación de género. Es lo que acostumbra hacer López Obrador cuando lo pillan con las manos en la masa y de inmediato se defiende explicando que se trata de complots orquestados por 'la mafia del poder'.

Vivimos, sin duda alguna, tiempos aciagos.

Twitter: @Fernandogr

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