Opinión

Shale, ¿el detonante de la nueva crisis?

Hay un riesgo financiero que ha emergido en el mundo en las últimas semanas: la posibilidad de un incumplimiento importante en los pagos de los “bonos basura” con los que se financiaron muchas empresas que participaron en el boom del shale en Estados Unidos.

¿De qué va a depender que estalle esa crisis y cuáles serán sus implicaciones?

Permítame darle algunos elementos adicionales a los que ayer le formulaba.

1.- Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el punto crítico. Es decir, el nivel de los precios del crudo que va a ser insostenible para una masa suficientemente grande de productores de hidrocarburos de lutitas, y que provocaría una quiebra masiva de empresas. Como ayer le comenté en este espacio, en una tecnología relativamente joven, como el llamado fracking o fractura hidráulica, hay múltiples posibilidades de eficiencias y no sería raro que al existir presiones de costos, diversos productores las apliquen y por lo tanto, hagan rentable un nivel de precios que ayer parecía insostenible.

2.- Tampoco está claro cuál es el riesgo de contagio en el sistema financiero, de un default de los “bonos basura” que los productores texanos y de Dakota del Norte emitieron. Si su tenencia estuviera diluida ampliamente y por lo tanto el impacto efectivo del default fuera relativamente menor, entonces lo más probable es que no generaran más que un suave movimiento en el sistema. Si, por el contrario, algunas instituciones financieras importantes los tuvieran masivamente y el incumplimiento implicara el riesgo de alguna quiebra mayor entre los intermediarios, entonces el riesgo sería mucho mayor.

3.- En el análisis que ayer le presenté no incluí las consideraciones geopolíticas, derivadas de la afectación de Rusia y Venezuela. Una caída prologada en los precios del crudo probablemente pudiera ocasionar una crisis financiera en Rusia y pudiera ser la puntilla para el régimen chavista de Venezuela, con todo lo que ello pudiera implicar.

4.- Del otro lado, el petróleo barato pudiera ser la tabla de salvación de la mayor parte de países europeos que son fuertes importadores así como de Japón, que podría recibir un aliento mayor. Todo depende de qué tan barato y por cuánto tiempo.

5.- Para México, hay una cara oscura y otra clara. La oscura tiene que ver con el impacto en la reforma energética. Aunque los menores precios bajan la rentabilidad en todos los proyectos, el impacto es mucho mayor en los de shale o aguas profundas y menor en aguas someras y campos maduros. En cualquier caso un replanteamiento de la Ronda 1 es obligado.

El rostro claro es el menor precio internacional de las gasolinas, que va implicar una mejoría en las finanzas públicas.

Todo este cuadro no significa necesariamente crisis, ni tampoco cambia la relevancia histórica de la reforma. Pero sí abona en la necesidad de un replanteamiento global.

Hace un par de años, tras el triunfo electoral de Peña, la estrellas se le alinearon. Hoy se enfrenta a la tormenta perfecta.

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