Opinión

Servicios públicos y nivel de vida

Uno de los postulados de la teoría de las finanzas públicas establece que las personas deciden en donde vivir, luego de comparar lo que tienen que pagar de impuestos y contribuciones locales, con la calidad y cantidad de los servicios que reciben. Hemos apuntado desde este pupitre el deterioro consistente de la calidad de los servicios en la capital, lo que ha hecho que el nivel de vida sea realmente muy bajo, aunque al parecer a diario entran nuevos flujos de personas que huyen de su entorno y lugar de residencia, para establecerse en suelos aztecas. La explicación inmediata es que el balance impuestos-servicios recibidos es muy positivo, lo que hace que la gente prefiera vivir aquí, aunque analizando un poco más a fondo podemos obtener otra visión de las cosas. En la capital casi todo es subsidiado; el agua, transporte, educación, salud tienen subsidios considerables, además de que aquí se cuenta con los centros educativos y de servicios de salud más avanzados, siendo de acceso gratuito la mayoría de ellos, lo que los hace el doble de atractivos.

Un impresionante número de familias sobrevive gracias a sus ganancias en negocios informales, mismos que no pagan contribuciones por licencias, permisos de operación, o simplemente impuesto predial. El agua y la electricidad la toman libremente de cualquier toma cercana y desde luego que ninguno para ningún tipo de impuestos. No tienen pólizas de seguro, ni deben cumplir con costosas normas sanitarias o de seguridad, lo cual hace que la utilidad obtenida de su actividad sea neta, sólo deduciendo el respectivo moche a la autoridad, o al supervisor que los trae bien marcados. Aparte de la venta de productos en el mercado informal, está el segmento muy atractivo de los servicios personales que se prestan en condiciones de informalidad, como son los vigilantes en la vía pública, que reservan su territorio para que sólo ellos cobren por el servicio de estacionamiento. También están los trabajadores y empleadas domésticas, que no tienen prestaciones y posiblemente lo único que tienen claro es el horario que laboran. Lugo están los servicios de entretenimiento en las calles, con malabaristas, payasos y limpia vidrios, cuyos ingresos, dicen los enterados, son superiores a los de muchos trabajadores formales en el sector servicios.

A últimas fechas ha aumentado la cifra negra de asesinatos y robos en la vía pública y aunque muchos medios denuncian esta situación, poca atención le prestan los ciudadanos, tan acostumbrados que estamos a leer todos los días primeras planas totalmente marcadas por la nota roja. Esto, tomando en cuenta el estrés que debe causar a quienes son usuarios de los servicios de transporte público, sólo reduce la calidad de vida y debería hacer que la ciudadanía en general evaluara mejor los riesgos de vivir en la ciudad, a efecto de tomar una decisión mejor informada sobre en donde le gustaría vivir.

Haciendo un balance parece que se cumple eso de que los ciudadanos hacen como que pagan impuestos y el gobierno hace como que brinda servicios públicos, o el otro refrán que usa mucha gente cuando hay que presentar la declaración: y yo para que pago si los políticos se lo van a robar. Por eso sale tan positiva la encuesta sobre si la gente es feliz. Viva la confusión.

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