Opinión

Señales positivas, pero sin fiesta

Será a partir del próximo viernes 21 de noviembre, cuando el Inegi dé a conocer los datos del PIB correspondiente al tercer trimestre del año, que podremos perfilar el ritmo de la actividad económica del final de 2014 y los primeros meses de 2015.

Sin embargo, ayer surgieron datos de dos sectores que permiten anticipar que quizá las cosas estén mejor de lo que algunos suponen.

Se dio a conocer la actividad industrial correspondiente a septiembre, la cual, aunque bajó ligeramente respecto a agosto, creció a una tasa anual de 3.0 por ciento.

En el tercer trimestre, entonces, la industria tuvo un ritmo promedio de 2.05 por ciento. El dato dista de ser espectacular, pero comparado con el 1.05 por ciento del segundo trimestre y el 1.74 del primer trimestre, resulta claramente mejor.

Mejor aún es el caso si vemos la construcción, que creció a una tasa 4.03 por ciento en el trimestre y de 3.18 por ciento en las manufacturas.

Lo más relevante no son las cifras en sí mismas, sino el hecho de que reflejen una trayectoria ascendente.

El otro sector que ofreció información fue el del comercio minorista a través de los datos de la ANTAD.

La variación nominal a unidades comparables de las ventas de las empresas afiliadas a esta asociación fue de 2.1 por ciento en octubre.

Aunque la cifra parece baja, no hay que perder de vista que en el tercer trimestre fue de 0.9 por ciento y en el primer semestre completo, de 0.15 por ciento.

Así que en este caso también hay una visible mejoría.

Los signos están muy lejos de aquellos que nos puedan permitir respirar aliviados.

La realidad es que la industria crece porque ya se ven los efectos del repunte en la construcción residencial y de EU; y en la demanda de los establecimientos minoristas empieza a reflejarse el crecimiento del empleo y la leve mejoría de la confianza del consumidor.

Cuando la economía se encuentra en etapas como la que hoy vivimos, puede moverse de manera más clara hacia arriba o puede frenar mostrando de nuevo titubeos en su recuperación.

No hay certeza plena de la dirección en la que se moverá en los siguientes dos o tres meses.

En mucho va a depender de la expectativa que se genere y de la confianza de la gente para dinamizar su gasto.

No sé si usted lo percibe, pero hay un cierto decaimiento entre la gente.

No sé si vaya a ser determinante del comportamiento del consumidor en los últimos meses del año.

A veces el desánimo producido por los eventos sociales y políticos se compensa con una cierta euforia en lo económico.

Este fin de semana es el llamado Buen Fin, que se inventó como palanca para impulsar el comercio. Tendremos allí un termómetro interesante de cómo van a ir las cosas para el fin de año.

Honestamente, no veo ninguna posibilidad de que tengamos resultados espectaculares. Creo que lo mejor que nos puede pasar es que –como en los datos de ayer– veamos una mejoría modesta pero sistemática.

Se requiere que el país recobre el ánimo… y eso nos va a tardar todavía algunos meses.

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