Opinión

Senado, ¿estás por
la ciudadanía o
por la impunidad?

 
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Cordero

Hace unos años el presidente Peña Nieto y los legisladores dieron una campanada al modificar la Constitución para transformar la actual PGR, dependiente del Ejecutivo y con una larga lista de casos politizados, en una Fiscalía General que realmente fuera autónoma e independiente. Este paso había sido demandado por la ciudadanía desde hacía años. Dicha aprobación, sin embargo, incluyó tres elementos que resultaban fundamentales. Primero, entraría en vigor hasta el siguiente sexenio; segundo, el nuevo fiscal general sería el que estuviera ocupando el cargo al concluir el sexenio (el llamado 'pase automático'); y tercero, la reestructuración interna de la PGR para poder ser realmente autónoma, con contrapesos internos, quedaría pendiente. Estaban ya presentes indicios de un pacto de impunidad.

Cuando se negociaba con Los Pinos la estructuración del Sistema Nacional Anticorrupción en 2015, se rehusaron a aceptar la autonomía de la Fiscalía Anticorrupción, justamente argumentando que ya la tendría de facto, pues la Fiscalía General iba a ser autónoma. Era lógico bajo dos condiciones: que se reestructurara la actual PGR y que realmente la Fiscalía gozara de autonomía efectiva. Hasta ahora no se han cumplido ninguna de esas premisas y por ello, me parece, no se ha logrado establecer cabalmente el SNA.

La maniobra de la semana pasada en el Senado para colocar como presidente a Ernesto Cordero, del PAN, mostró al desnudo la estrategia para seguir obstruyendo el buen funcionamiento del SNA y preservar un pacto de impunidad: aprobar el 'pase automático' y darle largas a la reestructuración de la PGR.

Ante la indignación generalizada, y la división más honda del PAN como daño colateral, casi trescientas organizaciones de la sociedad civil, académicos y asociaciones empresariales que se habían manifestado en el Ángel de la Independencia en días pasados, presentaron ayer una propuesta de dictamen para que los senadores lo revisen, discutan y aprueben. No se trata de imponer nada. Es un trabajo concienzudo de expertos que avanza mucho la transformación de la PGR para lograr su autonomía, independencia, con sus controles, al convertirse en Fiscalía General. Habrá quien diga que no es suficiente o que el enfoque podría ser otro. Es posible, pero lo que tenemos enfrente, y ante la prisa de muchos legisladores (con nombre y apellido) por obstruir la lucha contra la corrupción, este dictamen es muy superior a lo que tenemos actualmente y a la mayoría de las iniciativas sobre la materia que se estaban 'discutiendo'.

En este proyecto de dictamen se reconoce la necesidad de contrapesos internos ante el enorme poder que tendrá la Fiscalía, las formas y mecanismos de designación de los fiscales, las condiciones para su remoción, el apuntalamiento de las fiscalías especializadas y otros elementos que apoyan su independencia efectiva. Por ello, resulta fundamental la aprobación del dictamen mencionado.

En los próximos días y semanas, el Senado, nuevamente, tendrá la opción de definir en dónde se encuentra. De qué lado está. De la corrupción y del pacto de impunidad de este gobierno con el anterior, o del lado de la sociedad que clama por una lucha frontal contra la corrupción y la impunidad. No debiera haber duda, dada la serie de escándalos de corrupción que aparecen todos los días. El último, la estafa maestra de los contratos entregados por entidades del gobierno federal a ciertas universidades públicas que robaron o desviaron los recursos a otros menesteres, como las campañas políticas. O los casos de los gobernadores que se encuentran señalados o perseguidos por la justicia por haber cometido actos de corrupción, u otros delitos graves como espionaje, extorsión y verdaderos ilícitos que se asemejan al modus operandi del crimen organizado.

El Senado tiene ahora la palabra. No hay excusa para que no haga lo correcto. La votación de cada senador será una muestra de si está por la ciudadanía y por el país, o si está por la corrupción y la impunidad. Así de claro, así de simple. 

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