Opinión

Seis reflexiones antes
de la jornada electoral

 
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Material electoral. (Instituto Nacional Electoral)

1. Lo más grave del proceso electoral ocurrió el viernes pasado cuando la Secretaría de Educación Pública –frente a la amenaza de la Sección 22 de boicotear las elecciones en Oaxaca– claudicó y suspendió indefinidamente la evaluación de los maestros.

Se trata de uno de los más tristes, penosos y lamentables sucesos de los últimos años que pone en riesgo no sólo la reforma educativa sino el prestigio y credibilidad del gobierno, cuyo principal mérito había sido hasta ahora su esfuerzo para “mover a México” mediante reformas de largo aliento. La amenaza de bloquear la celebración de comicios en Oaxaca se convirtió ya en la más seria amenaza al futuro de la reforma educativa. Lo peor es que el gobierno reculó, pero ayer los maestros quemaron material electoral y seguramente mantendrán la violencia en los días por venir. Nos quedaremos sin reforma educativa y quizá también sin elecciones en esa entidad.

2. A pesar del clima de zozobra frente a la inseguridad, de desconfianza generalizada frente a los partidos y de cierta frustración social, las campañas han despertado mucho interés en algunas entidades. Reflejo de ello es que en siete de nueve estados con elecciones de gobernador “la moneda está en el aire”.

También en algunas delegaciones de la ciudad de México donde Morena le disputa al PRD el control político y, en el caso de la Delegación Miguel Hidalgo, donde Xóchitl Gálvez puede arrebatarle el control también al PRD. Es probable que la participación en esta elección sea significativamente mayor al 44 por ciento observado en la última intermedia de 2009, por el efecto de las elecciones locales que pueden compensar el abstencionismo en entidades que sólo eligen diputados federales y donde hay menos interés. Que las elecciones sean muy competidas es una magnífica noticia; la mala es que darán pie a un proceso postelectoral sumamente conflictivo.

3. La elección 2015 tiene dos lógicas. La nacional donde el voto se orienta por la lealtad partidista, por la evaluación genérica del desempeño del gobierno y también por cierta apatía o indiferencia frente a la elección de diputados federales, sobre cuyo perfil hay muy poco conocimiento. Según todas las encuestas el PRI obtendrá más votos que sus adversarios en esta elección nacional. En contraste, en las 17 entidades que además eligen autoridades locales la lógica es local: perfil de candidatos, desempeño del gobernador en turno, crecimiento económico, inseguridad. De ahí se deriva que la elección 2015 no es predictor de la elección presidencial 2018. La de este año tiene una lógica local; aquella tendrá una lógica nacional. Esta se dirime por circunstancias de la comunidad y por ofertas concretas; aquella será un referendo frente al gobierno federal y una donde temas de integridad y combate a la corrupción ocuparán un lugar central.

4. Se consolida el bipartidismo en el ámbito local. Salvo Michoacán y Campeche, en el resto de las nueve entidades que eligen gobernador la competencia es entre dos. Siempre el PRI está en la competencia, la mayor parte de las veces frente al PAN y sólo en Guerrero frente al PRD. En Michoacán es una competencia de tres: PRI-PAN-PRD; Campeche es de uno, con el PRI en posibilidad de llevarse carro completo.

5. A pesar de que la alternancia –tanto en el ámbito federal como en las entidades– ha sido una fuente limitada para erradicar la corrupción, minar la impunidad y mejorar la calidad de gobierno, sigue siendo el único estímulo para que las elecciones sean un mecanismo de rendición de cuentas. En este 2015 hay algunas opciones que podrían generar nuevos contrapesos y –ojalá– estimular mejores gobiernos aunque no haya sido el caso en tantas otras ocasiones.

El caso más relevante sería una nueva experiencia de gobierno dividido en el ámbito federal en caso de que el PRI –junto con sus aliados– no alcanzara la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

La dinámica de la segunda mitad del sexenio se transformaría radicalmente una vez que el PAN y el PRD tienen todos los incentivos para volverse adversarios duros y rudos del gobierno. Otra experiencia de contrapesos puede ser la ciudad de México si Morena gana algunas delegaciones como Cuauhtémoc o Iztapalapa y el PAN algunas como Miguel Hidalgo. Por primera vez desde 1997 se generarían contrapesos al gobierno central dominado por el PRD, partido que ante la falta de vigilancia ha caído en los mismos errores que otros: corrupción, clientelismo y mal gobierno en el ámbito de las delegaciones.

Otros contrapesos podrían darse frente a gobernadores en funciones: por ejemplo, el caso de Guadalajara donde Enrique Alfaro, candidato de Movimiento Ciudadano, está cerca de ganar y contrarrestar la influencia del mandatario del PRI.

Otro sería el triunfo de El Bronco en Nuevo León: no sólo alteraría la lógica del funcionamiento de partidos sino además le daría independencia para combatir el problema de la corrupción en esa entidad.

6. El debate del voto nulo es parte de una frustración crónica en algunos segmentos de la población que creen que ya no hay opciones porque “todos son iguales”. Sin embargo, aun con sus limitaciones, en algunos casos el voto sirve para premiar y castigar a partidos y gobernantes. No siempre es el caso, pero aún hay espacios de oportunidad.

Twitter: @LCUgalde

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