Opinión

Seis consideraciones sobre el golpe de timón de Slim

El anuncio de la intención de América Móvil de vender una parte de sus activos con objeto de salirse del alcance de la preponderancia en telecomunicaciones, vuelve a mover de modo importante a esta industria.

Le comento seis consideraciones.

1- La intención del grupo de Carlos Slim es explícita: vender activos en una dimensión tal que el grupo económico deje de ser sujeto a las reglas de la preponderancia, lo que implica bajar su participación de 50 por ciento. Como referencia, en términos de usuarios, tiene 67.6 por ciento en telefonía fija; 66.9 por ciento en servicios de datos fijos; 70.1 por ciento en telefonía móvil, y 62 por ciento en servicios de datos móviles.

2-
El comunicado de América Móvil no es suficientemente explícito como para concluir que la venta será a un solo operador, pero la redacción que refiere específicamente “algún nuevo operador independiente de América Móvil, fuerte, con experiencia en el sector de las telecomunicaciones y con alta capacidad económica y técnica”, sugiere la venta a uno solo y muy probablemente del extranjero.

3- El valor de mercado de la telefónica de Slim era ayer de 948 mil 605 millones de pesos, equiparables a 73 mil millones de dólares. Bajo el supuesto de que América Móvil se quisiera deshacer de 20 puntos del mercado (de los 70 que tiene en números redondos) debería vender algo así como 29 por ciento de sus activos, los cuales podrían tener un precio de referencia de poco más de 20 mil millones de dólares. Sólo los grandes jugadores internacionales estarían en capacidad de desembolsar esa cifra. Allí estarían quizá los grupos con los que Slim ya esté negociando la operación.

4- Suponiendo que en los siguientes seis meses el grupo de Slim llevara a efecto la desincorporación de activos, cuyo plan fue delineado ayer, tendrá que acogerse al artículo duodécimo transitorio de la ley aprobada en el Congreso. Allí se establece que podrá presentar un plan para desincorporar activos con la identificación de quienes los van a adquirir. Luego de la aceptación del plan del preponderante, el IFT tendrá 120 días naturales (4 meses) para resolver, con posibilidades de dos prórrogas que sumarían hasta 6 meses más. De modo que en el extremo, en un plazo relativamente breve, las empresas de Slim podrían obtener una especie de suspensión de algunas de las obligaciones del preponderante.

5- Es evidente que el grupo de Slim quiere apuntar fuertemente su estrategia al triple o cuádruple play, pues busca un esquema en el que pueda ofrecer servicios de telefonía, móvil y fija, datos y TV, aunque ello les cueste una pérdida de mercado. El fondeo para esta estrategia saldría directamente de los recursos obtenidos con la venta de los activos.

6- La renuncia a la opción de compra de 51 por ciento de Dish, así como la puesta en venta de torres, implica en el primer caso evitar la posible sanción del IFT derivado del Oficio de Probable Responsabilidad; la segunda, eludir el compartir una infraestructura que ya no será suya sino de un tercero o terceros que la habrán adquirido.

Seguiremos con el tema.

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