Opinión

Seguridad + Política = Fracaso

 
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Policía Acapulco

Aunque esta ecuación es extraordinariamente simplista, casi puedo asegurar que es una regla universal: mientras más se politiza la respuesta a los problemas de seguridad, incrementa dramáticamente la posibilidad de que fracase la estrategia para resolverlo.

Y desafortunadamente las reformas para las policías estatales y municipales que urgentemente requiere el país, además de la Ley de Seguridad Interna, parece que no sólo no se aprobarán en los siguientes meses, sino que se quedarán en el tintero de las necesidades no cumplidas del país.

Y sí, aunque faltaría un poco más de un año y medio para que el nuevo presidente tome protesta, el hecho es que en cuestiones de reformas al esquema de seguridad del país el sexenio se le acabó al presidente Enrique Peña Nieto.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se reunió con la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, con los presidentes de las comisiones de Gobernación, Seguridad Pública y Bicameral de Seguridad Nacional. El motivo de la reunión fue presentar la postura del gobierno federal con respecto de las iniciativas de Ley de Seguridad Interior, en las cuales se busca otorgar un marco legal para que las Fuerzas Armadas puedan realizar sus operaciones contra el crimen organizado. Descartó que la Ley de Seguridad Interior sea una medida de militarización del país: “es para que cumplan lo que están haciendo en un marco legal y después regresen a sus cuarteles, que no estén todo el tiempo en las calles, que no hagan servicio de policías municipales ni policías estatales”.

ONG y activistas de los derechos humanos en el país no sólo no están convencidos con el argumento del secretario de Gobernación, sino que lanzaron un fuerte ataque en contra de la propuesta legislativa. Tal vez si no se estuviera discutiendo la ley en febrero de 2017, sino en febrero de 2015, esta legislación hubiera tenido posibilidades de aprobarse. La urgente necesidad de tener un marco jurídico que permita a las Fuerzas Armadas continuar con sus actividades en el combate en contra de organizaciones altamente violentas fue expresado por el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, en múltiples ocasiones.

Además, es un debate que inició desde 2008 y simple y llanamente no se ha podido aprobar. ¿Por qué?, se preguntarán. Por razones políticas. Legislación relacionada a cualquier cambio en el ámbito de seguridad nacional conlleva costos políticos en México.

Lo que podría estar deteniendo las prometidas reformas a la seguridad interna y seguridad nacional en este momento son las elecciones del Estado de México en junio de este año, a pesar de las promesas de los diputados priistas de discutir y aprobar la propuesta en la Cámara baja.

El éxito o fracaso del PRI o del PAN en estas elecciones podría definir quién es su candidato.

Y aunque el Senado de la República, a través de su presidente Pablo Escudero ya ha hecho un llamado a la Cámara de Diputados para que aprueben la Ley de Seguridad Interior para definir el marco jurídico para la actuación de las Fuerzas Armadas, están paralizadas al igual que el debate del futuro de las fuerzas estatales de policía y el famoso Mando Mixto. También hay que señalar que desde el sexenio pasado se buscaba aprobar el Mando Único, y también como ahora, los tiempos políticos y la falta de voluntad de pelear por las reformas por parte de los gobernadores está dejando también un vacío en la capacidad del Estado de enfrentar criminales a nivel local.

El hecho es que siempre habrá injerencia de la política en los debates sobre seguridad y la reducción de la violencia en el país, en parte por el impacto electoral de las reformas, pero también es responsabilizar a los que tienen que implementar la ley.

A estas alturas del sexenio, y con el incremento de la violencia en ciertas partes del país (el número de homicidios dolosos se incrementó 25 por ciento justo en el último mes de 2016, año en el que superó en 22 por ciento la tasa de homicidios de 2015, convirtiéndose en el año más violento en lo que va de esta administración), sí sería mejor apostarle al statu quo. Las reformas propuestas seguramente crearán más caos y disfuncionalidad en el sistema de justicia del país a corto plazo. Y 2018 lo tenemos encima.

Por eso, Seguridad + Política = Fracaso.

Twitter: @Amsalazar

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