Opinión

Seguridad alimentaria, con bajo riesgo en el TLCAN

 
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En el marco de la previsible renegociación del TLCAN han surgido diversas voces alertando sobre los riesgos de que Estados Unidos utilice las ventas de productos agrícolas a México como cartas y mecanismo de presión para obtener ventajas en dicho proceso, lo que, afirman, pondría en riesgo el abasto de diversos alimentos y la seguridad alimentaria del país. Aunque a Donald Trump se le puede ocurrir cualquier cosa, por lo que nada es descartable, lo anterior es improbable. En 2016 el comercio agroalimentario total entre los dos países alcanzó casi 43 mil millones de dólares y se incrementó 5.0 por ciento a tasa anual; las exportaciones mexicanas aumentaron 8.0 por ciento y las importaciones 1.0 por ciento. Con ello, se generó un saldo superavitario para México de casi siete mil millones de dólares, 34 por ciento superior al de 2015, y que se compara con un déficit por 10.2 mil millones con el resto del mundo. Ello reproduce el patrón de comportamiento del comercio exterior agregado entre México y Estados Unidos: superávit comercial con ese país y saldo negativo elevado con otros países.

La concentración del comercio exterior en pocos productos —y por ende la probable vulnerabilidad— se da en ambos sentidos. Los principales diez productos de exportación de México a Estados Unidos (EU) representan 49 por ciento del total agroalimentario vendido a ese país, en tanto que de EU a México esa proporción alcanza 47 por ciento. México concentra sus exportaciones en hortalizas (25 por ciento del total de la exportación agroalimentaria, en la que el tomate, pimiento y pepino alcanzan 63 por ciento del total de ese grupo); en frutas (también con una cuarta parte del total exportado, entre las que sobresalen aguacate, berries, nueces y fresas); en bebidas alcohólicas (18.5 por ciento del total, en el que la cerveza y el tequila representan más de 80 por ciento de ese tipo de exportaciones); y azúcares (5.0 por ciento del total exportado). Con excepción de este último grupo, cuyas exportaciones se redujeron en valor y volumen en 2016 respecto al año previo, todas las demás aumentaron a tasas superiores a 10 por ciento anual.

Como hace muchos años y por desventajas comparativas evidentes, las importaciones mexicanas provenientes de EU se concentran en cereales (maíz amarillo para alimento animal, trigo panificable y arroz) con 21 por ciento de las compras totales agroindustriales; carnes y despojos comestibles (partes de animales, sobre todo de pollo) con 17 por ciento; semillas y oleaginosas con 11 por ciento; residuos y alimentos para animales con 8.0 por ciento; y lácteos, huevo y mieles con 7.0 por ciento. También un elevado nivel de concentración en pocos productos.

Aunque en 2016 el volumen de las importaciones mexicanas aumentó a tasa anual (8.0 por ciento para los principales productos en promedio), el incremento en su valor fue marginal (menos de 2.0 por ciento) y muchos productos se abarataron con respecto al año pasado. El aumento relativo de los términos de intercambio en el comercio agroalimentario a favor de México durante el año pasado en buena medida explica el incremento del superávit comercial con EU y el 'auge' de las exportaciones agroindustriales que se registra desde 2013 con ese país.

En ese marco, Trump ha planteado que buscará reducir el desequilibrio comercial (favorable a México) mediante una contención de las importaciones estadounidenses y un impulso a sus exportaciones. No haría sentido 'negociar' o imponer una restricción a sus importaciones agroindustriales, las cuales en la mayoría de los casos tienen bienes sustitutos (idénticos) en otros países ya que son commodities o bienes básicos: maíz sudafricano y ahora brasileño, que además tiene sustitutos cercanos como alimento animal (sorgo, soya); soya argentina y brasileña; arroz asiático; productos avícolas sudamericanos, etcétera. En contraste, para EU no sería tan fácil sustituir las importaciones mexicanas de aguacate, tomate y tequila, entre otras.

No hay duda de que Trump presionará para obtener ventajas en la renegociación del TLCAN, pero las exportaciones agroindustriales estadounidenses a México previsiblemente no estarán en su abanico.

Fuerte abrazo para la familia Silva-Herzog.

Twitter: @ruizfunes

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