Opinión

Segunda mitad

  
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ME Zonas económicas especiales en México (Especial)

Vamos hacia la segunda mitad de 2016. No va a ser fácil. No quisiera amargar o preocuparle, pero creo que hay varias cosas que tenemos que estar cuidando. En algunas, nos toca decidir; otras nos afectan, pero tan sólo podemos prepararnos para ellas. Para unas más, no hay preparación posible.

Empiezo por lo nuestro. Como usted sabe, la única amenaza económica propia es la deuda, que ha crecido de manera importante desde 2008, debido a la gran recesión que inició en ese año, y luego a que ya no se pudo reducir el gasto del gobierno mientras los ingresos caían, por la menor producción y bajo precio del petróleo. Para evitar problemas en los próximos dos o tres años hay que actuar de inmediato, y eso implica reducir el gasto o incrementar los ingresos del gobierno para 2017. Como quiera que sea, habrá afectados por la decisión que intentarán defenderse, y eso sumará a la inestabilidad política.

Desde fuera, nuestra amenaza mayor es la posibilidad de que Donald Trump gane la presidencia de Estados Unidos. Es, de hecho, una amenaza global, por lo inestable y limitado del personaje, pero para nosotros es particularmente grave por la insistencia con la que ha criticado a México y a los mexicanos. De todo lo que ha prometido, algo tendrá que cumplir: el muro, salirse del NAFTA, bloquear comercio, imponer aranceles, afectar las remesas. Mientras se averigua qué hará, producirá un muy alto nivel de incertidumbre, que puede reducir la inversión extranjera de forma importante. Con eso, y una caída del comercio, tenemos para sufrir una recesión mayor en 2017 y sumar a la inestabilidad que ya comentaba. Afortunadamente, parece poco probable que gane este señor.

Pero hay amenazas globales que debemos ir atendiendo. No nos gusta ver al resto del planeta, pero es necesario hacerlo. Tres de los países más peligrosos del mundo, por su tamaño y capacidad militar, tienen serias dificultades económicas: Arabia Saudita, Rusia y China. Los países cercanos a ellos sufren desde ya esa situación. Son países autoritarios, que frente a la crisis se vuelven agresivos, para intentar consolidar su liderazgo interno. Por eso la presión sobre Ucrania, la guerra en Siria, la inestabilidad en Irak, y las ya muy serias amenazas de China sobre los países que disputan con ellos soberanía marítima.

De cierta forma, se derrumba el mundo construido hace cien años. Tanto las naciones artificiales que emergieron del Imperio Otomano, como la hegemonía estadounidense. No creo que haya país alguno que pueda disputar esa hegemonía, pero tampoco veo posible defenderla frente a dos potencias medianas, sin el concurso europeo. Aunque es cierto que los seres humanos nos hemos hecho menos violentos, no hay razón alguna para creer que esta tendencia sea obligada. Insisto, en la búsqueda de la consolidación interna, los autócratas intentan construir enemigos externos. Un exceso en ello, y se nos descompone todo. No se preocupe de más, pero estamos ya muy cerca de ello.

Relacionado con ello, aunque no es lo mismo, vuelvo a llamar la atención sobre China, que ha construido una burbuja monumental en los últimos años. Muchas personas atribuyen al funcionariado chino poderes taumatúrgicos, pero dudo mucho de ello. El manejo de economías modernas es extremadamente complejo, y esos funcionarios no tienen preparación comparable a la occidental, que no han alcanzado. Esa burbuja, cuando estalle, va a revolver las finanzas en todas partes.

Por eso, para aguantar este semestre que viene, creo que lo mejor es tomar unas vacaciones, de forma que espero que nos volvamos a ver, en estas páginas, a partir del lunes 8 de agosto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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