Opinión

Sea prudente, hay riesgos a la vista

Hay riesgos en la economía y no se pueden subestimar, pese a que las trayectorias de México y de EU se enfilen a la senda de la recuperación.

¿Dónde están los riesgos?

1.- Nuevos episodios de inestabilidad en los mercados financieros.

2.- Decisiones de empresas e inversionistas que subestimen los riesgos derivados de la potencial inestabilidad financiera.

3.- Endeudamiento excesivo en moneda extranjera, asumiendo que las tasas fijas y el vencimiento prolongado aseguran frente a fluctuaciones.

Veamos punto por punto.

Hay un proceso de cambio en la política monetaria de Estados Unidos. Y, para mediados de 2015, se estima un alza de las tasas de referencia.

No hay ninguna duda de que, cuando se presente el alza, o más bien, cuando exista la certeza de que es inminente, va a darse un cambio en los flujos de capital.

La única duda es si éste va a ser súbito y masivo o si va a ser gradual y suave. En el segundo caso, poco afectaría a los aspectos fundamentales de la economía y las finanzas. En el primero, podría significar una devaluación considerable de la moneda y obligaría a un alza de las tasas de interés. Allí está el riesgo para las finanzas de las personas y las empresas. Haga sus cuentas de cómo le pegaría el hecho de que el dólar se fuera a 14 pesos o más y entenderá este tema.

La segunda consideración tiene que ver con la subestimación del riesgo. Si usted considera que no hay posibilidades de que vaya a existir una fluctuación mayor de las variables financieras como tasas o paridad y piensa que la economía va a marchar sobre ruedas, toma decisiones de comprar, endeudarse, e invertir, que serían diferentes respecto a otra en la que considerara un escenario de más riesgo.

Y cuando tenemos lapsos prolongados en los que parecen haberse ido las fluctuaciones, tienden a crearse excesos de confianza, que pueden llevar a propiciar crisis.

La tercera consideración tiene que ver con el tipo de cambio. La deuda externa del sector privado está en 110 mil millones de dólares y el endeudamiento desde diciembre de 2012 es de 19 mil 360 millones.

Las líneas que usted leyó anteriormente fueron publicadas en este espacio el 27 de junio de este año.

La realidad es que no sólo yo, sino diversos analistas consideraban que el riesgo financiero que vendría no era para despreciarse.

Lo que cambió de entonces a la fecha es el ambiente político y social.

La suma de riesgos debió tomar en cuenta también a las crisis derivadas de los eventos de Ayotzinapa y de las circunstancias políticas derivadas de la “casa  blanca” y sus secuelas.

La mezcla que se ha hecho no es sencilla de manejar.

No tenemos todavía una situación explosiva. Creo que con un manejo inteligente y prudente de las cosas, todavía hay posibilidades de que el riesgo se convierta en oportunidad.

Sin embargo, no podemos perder de vista que seguimos caminando al borde del precipicio y habrá que tener los pies bien puestos en el piso.

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