Opinión

Se requiere un golpe de timón

Cada vez hay más mesas que uno comparte en el medio empresarial, en donde el pesimismo brota.

Los empresarios reclaman que el año haya sido malo en lo económico; otros hablan de que no se han resuelto los problemas de seguridad; algunos más siguen enojados con la reforma fiscal, y desde luego, el tema de Iguala y todas sus secuelas, salen a colación.

Lo que a mi me sigue causando sorpresa es el hecho de que hace apenas un par de meses, algunos de quienes hoy reclaman, estaban eufóricos con las reformas, particularmente con la energética.
Pareciera como si en las últimas ocho semanas el país hubiera cambiado radicalmente.

La realidad no lo ha hecho.

Desafortunadamente, los terribles acontecimientos de Iguala, que son el punto de quiebre de este nuevo ánimo, no son la primera matanza que ocurre en nuestro país. Ojalá sea la última, pero me temo que hay riesgo de que no lo sea.

Si las percepciones y los estados de ánimo fueran variables plenamente predecibles, no sucederían estas crisis ni otras. La realidad es que no lo son.

Tal vez había un malestar soterrado que hizo erupción. No lo sé, pero el hecho es que hubo un cambio en las percepciones más que en las realidades.

Pero, como se ha dicho una y otra vez, en política percepción es realidad… y en la economía, influye enormemente.

Puede haber la tendencia a creer que como lo que hubo fue un cambio de percepción, así también se puede volver a modificar y regresar la sensación que teníamos a mediados de septiembre.
Creerlo así sería un grave error.

La vida no es como los videos, que basta con hacerlos retroceder para que la dirección de las cosas sea otra.

Lo que sí se puede hacer es volver a cambiar la percepción. Y ello requiere la conjunción de muchas cosas y muchos esfuerzos.

Exige hacer cambios en la realidad. Me parece increíble que en lugar de que haya marchas y manifestaciones en la sede del PRD o Morena, que pidan explicaciones a estas fuerzas políticas del respaldo que dieron a un alcalde mafioso o a un gobernador indolente y frívolo, las exigencias sean al gobierno federal.

Pero, en fin, las cosas ya son así.

Y ahora, desde el gobierno es necesario trazar una estrategia para ofrecer resultados. Más de los que ya se han conseguido.

Se requiere mucho más. Se necesita un golpe de timón que haga creíble la percepción de que el gobierno realmente va en otra dirección.

Ese golpe de timón probablemente requiera cambio de políticas y quizás hasta cambio de personas.

En términos de la perspectiva económica, hasta ahora pareciera que estos hechos no han causado un gran trastorno.

Por lo mismo, si en un corto plazo se logra dar este giro, la perspectiva abierta por las reformas no tendría que cambiar.

Pero sería un error creer que por el hecho de que hasta ahora la economía no se ha descarrilado, no hay riesgo de que suceda.

Hay lecciones de la historia que deben ser aprendidas. No debemos olvidar el año de 1994. Estamos en condiciones de evitarlo.

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