Opinión

Se requiere aumentar la inversión pública y privada

En la semana pasada se dieron a conocer dos datos estadísticos que muestran que la economía nacional podría estar al inicio de una recuperación económica:

1) La producción industrial ya mostró un ligero incremento de 0.11 por ciento en mayo con respecto al mes inmediato anterior y de 1.6 por ciento en comparación al mismo mes del año pasado. Con esto la producción industrial registra un incremento promedio de 1.2 por ciento en los primeros cinco meses del presente año. Esta reactivación está apoyada en el sector manufacturero (3.3 por ciento) e indirectamente en las exportaciones resultantes por la expansión de la economía norteamericana. Por su parte, la actividad minera sigue estancada y la industria de la construcción continúa con datos negativos, ahora de menos 2.5 por ciento en estos mismos meses. Aunque estas tasas todavía son insuficientes para crear los empleos que requiere nuestro país, ya apuntan en la dirección correcta.

2) Por su parte, la Inversión Fija Bruta ya muestra datos positivos, ya que creció 1.27 por ciento en abril con respecto al mes inmediato anterior. Sin embargo, este aumento no fue suficiente para que se registrara un repunte promedio en los primeros cuatro meses del año, ya que en ese periodo disminuyó 1.4 por ciento con respecto al mismo lapso del año anterior. Aunque la construcción siguió bajando en el cuatrimestre (3.0 por ciento), los gastos en maquinaria y equipo ya muestran un incremento de 1.3 por ciento. Estos datos son consistentes con el inicio de la recuperación.

La información anterior es positiva, pero todavía dista de mostrar un sólido crecimiento de la economía. Para lograrlo se requiere un incremento importante y de largo plazo en la inversión productiva que se realiza en el país, ya que este es el factor individual más importante que explica el crecimiento de las empresas y de las economías. Es frecuente que se confunda la inversión con gasto improductivo, con subsidios o con consumo. La inversión productiva es aquella que permite que se eleve la producción en el futuro. Por ejemplo, la adquisición de una máquina que produzca otros bienes es inversión, mientras que los subsidios a los sectores más necesitados es incremento en consumo, o la construcción de una carretera en alguna zona deshabitada del país es gasto improductivo.

Países que han logrado invertir 40 por ciento de su producción (esto es de su PIB) logran crecimientos anuales superiores a 10 por ciento, como lo han hecho durante varios años Singapur y China. Por su parte México, que invierte cerca de la quinta parte de su producción, logra tener crecimientos de su PIB cercanos a 2.5 o 3.0 por ciento. Es posible que se logren tasas superiores a este porcentaje a través de políticas expansivas, pero las mismas no son sostenibles en el tiempo y es frecuente que provoquen crisis financieras que tienen elevados costos.

La inversión en México el año pasado fue de 3.4 billones de pesos, que representó cerca de 21 por ciento del PIB. De este monto, 80 por ciento fue realizado por el sector privado y la restante quinta parte por todo el sector público, estatal, municipal y empresas del gobierno. Es por esta razón que si la inversión de las empresas privadas se retrae, el gobierno no puede compensarlo. Nuestro país requiere invertir cerca de 25 por ciento del PIB para lograr crecer a tasas superiores a 5.0 por ciento y así crear los empleos que requiere nuestra población.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx