Opinión

Se materializó el riesgo. ¿Cómo enfrentarlo? 

11 noviembre 2016 5:0
 
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Donald Trump

La pesadilla se hizo realidad. Un candidato que hizo campaña prometiendo políticas proteccionistas, diciendo que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es el peor tratado comercial de la historia, denostando a México y prometiendo construir un gran muro para dividir a nuestras naciones, asumirá la presidencia de Estados Unidos en enero. Ya tocará a los historiadores explicar por qué un país que se convirtió en el más próspero del mundo gracias a la adopción de políticas de liberalismo económico, de recibir a migrantes de todas las nacionalidades, razas y creencias, de impulsar la ciencia, el conocimiento y la innovación, eligió a un populista demagogo y aislacionista como presidente.

En México nos toca enfrentar el reto de la mejor manera posible. Debemos de ser proactivos. Pongo algunas ideas sobre la mesa.

Creo que lo más importante es que mantengamos, e incluso profundicemos, nuestras políticas económicas de apertura al libre comercio. Muy posiblemente veremos mayor proteccionismo desde Estados Unidos: mayores aranceles, barreras no arancelarias, trabas a la inversión, etcétera. No tengo duda que cuando eso ocurra, comenzaremos a escuchar el canto de la sirena. Habrán voces que pidan que correspondamos con la misma moneda. Que comencemos a imponer algún arancel aquí y otra barrera no arancelaria por allá. Que nos convirtamos en un país más cerrado. Sería un error monumental. El libre comercio, en particular el TLCAN, ha sido enormemente benéfico para nuestro país. Y ha sido benéfico no solamente por el hecho de que exportemos cada vez más productos y de mayor valor agregado, lo cual ha generado inversión y cientos de miles de empleos bien remunerados, sino también porque podemos importar bienes de mayor calidad a precios bajos, lo cual nos beneficia a todos como consumidores y además crea mayor competencia y obliga a los productores nacionales a ser más eficientes.

El gobierno deberá de mantener el papel que ha tenido como defensor del libre comercio. Pero no solamente debe actuar el gobierno. Como afirma Jaime Serra Puche, artífice no solamente del TLCAN sino de que México se haya abierto al mundo con convicción: los empresarios mexicanos deben acercarse a los empresarios de Estados Unidos y de Canadá para defender lo logrado a lo largo de más de dos décadas.

Porque Trump se equivoca: el TLCAN ha sido un gran acuerdo no solamente para México sino también para Estados Unidos. No hay ningún economista académico serio en ese país que diga lo contrario. El tratado ha permitido al país vecino ser más competitivo y exportar productos a todo el mundo que emanan de cadenas de valor entre ambos países. La paradoja es que si Estados Unidos abandonara el TLCAN, se perderían más empleos en ese país, a medida que perdiera competitividad contra otras regiones del mundo. Esto se debe explicar bien y los empresarios de ambos países deben aliarse en el esfuerzo. El reto es no visualizar a los tres países del TLCAN como separados y compitiendo entre sí, sino a América del Norte como un bloque económico que constituye la región más competitiva del mundo.

Un segundo conjunto de medidas debe enfocarse en mitigar la volatilidad y los riesgos macrofinancieros de corto plazo que ya se han dado y que seguirán mientras persista la incertidumbre de cómo será la política económica de la administración Trump hacia México. Para ello creo que se deben reforzar los fundamentales económicos. Primero, se debe aprovechar la actual coyuntura y proponer un recorte al gasto todavía mayor al que se está discutiendo en el Congreso. Hay espacio para ello; todavía persisten muchas ineficiencias. Con ello se lograría un mayor superávit primario y menor nivel de deuda pública como porcentaje del PIB. Segundo, el plan de negocios de Pemex, que es bueno y va en la dirección correcta, deberá ser todavía más ambicioso: mayores recortes al gasto y más asociaciones con el sector privado.

Tercero, el Banco de México debería elevar la tasa de política monetaria para minimizar la posibilidad de que se presenten salidas de flujos de capital.

Y lo más importante: los resultados electorales en Estados Unidos y diversos países de Europa deben ser una llamada de atención para México, sobre todo a la luz de las elecciones del 2018. Hay que mantenernos lejos del falso camino del populismo y del autoritarismo que la crisis económica del 2008 ha traído a diversas partes del mundo.

El autor es economista Jefe de BBVA Bancomer.

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