Opinión

Se le acaba la paciencia
a la Fed (parte uno)

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Llevamos poco más de seis años con la tasa de interés de referencia del Banco de la Reserva Federal (Fed) cercana a cero por ciento (i.e. Fed Funds entre cero y 0.25 por ciento). Claramente esto no es “normal”. La tasa promedio de Fed Funds de 1980 a 2000 se ubicó en 7.5 por ciento y de 2000 a 2007 en 3.5 por ciento, promediando así 6.4 por ciento durante todo ese periodo (1980 a 2007). Asimismo, la crisis que experimentó Estados Unidos en 2008 tampoco fue “normal”, solamente comparada con la Gran Depresión de 1929.

No por nada los miembros del Comité de Operaciones de Mercado Abierto de la Fed (FOMC) decidieron recortar la tasa de Fed Funds al rango actual cercano a cero por ciento en 2008 y de ahí se embarcaron a llevar a cabo tres rondas de estímulo cuantitativo (o Quantitative Easing), cuya tercera ronda terminó a finales del año pasado. ¿Qué sigue? De acuerdo a los comunicados de los miembros del FOMC, lo que sigue es elevar la tasa de Fed Funds para “normalizar las condiciones monetarias”.

En este sentido pasaron de poner en su comunicado de política monetaria la frase “las tasas de interés permanecerán en niveles históricamente bajos por un largo periodo de tiempo” a expresar que la Fed será “paciente” para subir la tasa de interés una vez que termine la última ronda de QE, en torno a que las condiciones económicas justifiquen dicha modificación de política monetaria.

¿Qué ha pasado desde la crisis? Iniciando con el mercado inmobiliario, que fue parte importante del génesis de la crisis, en el periodo comprendido entre 2003 y 2007 se iniciaron casi 1.8 millones de casas anualmente en promedio, mientras que durante la parte más álgida de la crisis (2009-2011) sólo se iniciaron poco más de 580 mil casas anualmente, en promedio. A pesar de que todavía no estamos cerca de los niveles que generaron la “burbuja inmobiliaria” en Estados Unidos (EU), en los últimos dos años se han estado iniciando cerca de un millón de casas anualmente. Otra de las causas de la crisis fue el nivel de endeudamiento promedio de las familias, que llegó a ubicarse cerca de 130 por ciento del ingreso disponible a finales de 2007 y que hoy se encuentra alrededor de 100 por ciento.

Por su parte, la consecuencia más grave para la economía en su conjunto fue el deterioro del mercado laboral. En este sentido, la tasa de desempleo, que llegó a ubicarse en 10 por ciento en octubre de 2009, ya se encuentra por debajo de 6.0 por ciento. Asimismo, la creación de empleos –vista desde el reporte de nómina no agrícola–, que promedió una generación de 160 mil puestos de trabajo entre 2004 y 2007, se tornó en una destrucción promedio de 360 mil empleos por 24 meses, entre enero de 2008 y diciembre de 2009.

Hoy por hoy, la economía de EU ha registrado una creación promedio de 180 mil empleos de 2010 a la fecha, una tasa mensual promedio mayor a la que se alcanzó durante la fase expansiva del ciclo entre 2004 y 2007. Existen varios indicadores más que sin duda son altamente relevantes para la toma de decisiones del FOMC. Sin embargo, la mayoría apuntan a que la economía se encuentra en una situación más cercana a la “normalidad” y que por lo tanto no es necesario mantener las tasas de interés en niveles históricamente bajos.

El tema principal aquí es que no hay inflación. Vamos, no es que no exista, pero ésta se encuentra en niveles muy por debajo del objetivo de la Fed, de 2.0 por ciento. De hecho, utilizando el deflactor de precios del consumo privado subyacente (PCE core) –contra el que la Fed mide su objetivo–, la inflación se encuentra en 1.3 por ciento. De hecho, ésta ha promediado 1.5 por ciento de 2010 a la fecha. Entonces por qué un banco central va a restringir su política monetaria (i.e. subir la tasa de referencia) cuando la inflación es baja y no se aprecian presiones inflacionarias en el horizonte.

La respuesta, en mi opinión, es que la tasa de interés de referencia está en un nivel tan bajo, que aumentarla “un poco” ni siquiera se puede considerar como restricción, sino como llevarla a un nivel “más normal”. Si bien no es sencillo responder a la pregunta sobre qué nivel puede ser considerado como “normal”, considero que existen tres razones por las cuáles el FOMC ya desea salir de la llamada “tasa cero”: (1) enviar una señal de que la crisis terminó; (2) dejar de “abaratar” el costo del capital (tasa de interés) relativo al costo del empleo (salarios); y (3) hacer que la tasa de Fed Funds vuelva a ser el instrumento más relevante de política monetaria. La semana que entra trataré estos temas, en este mismo espacio.

El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas

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