Opinión

Se diluye el PRD

 
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Barrales

Entre los amagos de alianza con el PAN, los yerros de su presidenta y el oportunismo político de algunos de sus militantes, el PRD requiere de una renovación profunda, al tiempo de seleccionar a los mejores cuadros para enfrentar el reto que representa la elección presidencial de 2018, la renovación del Poder Legislativo federal y de 9 gubernaturas, además de cargos de representación popular locales.

En ese contexto, las diputadas y diputados del Partido de la Revolución Democrática ya preparan su reunión plenaria no sólo para consensar los temas de su agenda legislativa, sino también lo harán para atender asuntos de política doméstica, o sea de la casa, como es el caso de la renovación de su dirigencia nacional, la participación o no en un Frente Amplio electoral con el PAN y otras agrupaciones partidistas y, sin duda, también servirá para hacer una reflexión de lo que se ha dado en llamar la desbandada de militantes y cuadros internos.

Además de un austero Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF-2018) como principio indeclinable en la administración pública, los legisladores del sol azteca en la Cámara baja adelantan que impulsarán la dictaminación positiva de iniciativas presentadas por su grupo, tales como: Ley Federal de Gobiernos de Coalición; reforma constitucional en materia de revocación de mandato; aprobación de la minuta sobre Ley del Derecho a la Alimentación Adecuada, y dotar a la Procuraduría Agraria de plena autonomía.

Un componente fundamental de sus prioridades de discusión y de negociación será revertir el recorte del programa S075 de la Conagua, para que a esta dependencia regresen recursos similares a los que había tenido durante años atrás.

En materia de iniciativas, el documento de trabajo señala que propondrán reformas a la Constitución para: cambiar el formato del Informe Presidencial; en el régimen de responsabilidades de los servidores públicos establecer la figura de revocación de mandato por causas relativas a la corrupción; y reformar el artículo 123 para desaparecer la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. Asimismo, expedir una nueva Ley del Congreso que agilice los trabajos en el pleno.

Son parte de los temas que integrarán su agenda legislativa, y por lo que se vislumbra tendrán una reunión con muchos flancos abiertos, entre ellos el desprendimiento de seis de sus legisladores, que ahora formarán parte de Morena, mismo procedimiento que –se asegura– tomarán cuando menos otros seis diputados perredistas en los próximos días, lo que en automático mandaría hasta el cuarto lugar, como fuerza política, al sol azteca.

De ser cierto esto, la nueva composición quedaría como sigue: PRI-205; PAN-109; Morena-51; PRD-49; PVEM-40; MC-21; Nueva Alianza-12; Encuentro Social-9 y sin partido 3 y un independiente.

No obstante, si analizamos ese movimiento, no es como para dar por muerto al PRD rumbo al año electoral que se avecina, pues no hay que olvidar que esta fuerza política es gobierno en la Ciudad de México, Morelos, Michoacán y Tabasco, además de que en coalición ganó recientemente en Durango, Quintana Roo y Puebla, y –según el INE– tiene una militancia probada de más de cinco millones, en tanto que el partido al que brincan los aludidos su peso político está sustentado en encuestas de opinión, y aunque sea tercera fuerza en la Cámara baja, su número de militantes afiliados no pasa del medio millón y de gobiernos estatales no tiene ninguno.

Queda claro entonces que el destino del PRD está atado a decisiones de tipo político más que a los temas que impulse o no en la agenda legislativa, ni tampoco su fuerza se diluirá con la salida de legisladores de sus filas, porque si se ven los perfiles que se acaban de ir y los que se mencionan, pues simplemente son figuras del montón. Ahora sí que la fuerza perredista se está diluyendo por malas decisiones en lo político y no por otra cosa. Esa es la realidad.

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