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Clinton y Trump, el día de la elección. (Especial)

Al momento de escribir estas líneas, el NYT da a Donald J. Trump 87 por ciento de probabilidad de ganar la elección, con casi 300 votos electorales. Falta aún, pero debo enviar mi colaboración, y cuando usted la vea sabrá si se confirmó la tragedia. En los dos días pasados le comenté, aquí mismo, lo que puede ocurrir con este triunfo, que es mucho más de lo que cualquiera imagina.

Para nosotros, esto significa un ajuste bastante serio del tipo de cambio, que seguramente obligará al Banco de México a elevar las tasas de interés, nuevamente. En el momento en que escribo, el dólar se acerca a 20.50 pesos, y no dudo que si el triunfo de Trump se confirma, usted habrá amanecido ya cerca de los 22 pesos. Haya o no muro o renegociación del TLCAN, para México será complicado el panorama, y podríamos esperar que en 2017 la economía funcione en condiciones bastante negativas. Las inversiones productivas quedarán pendientes hasta que se sepa si se puede o no exportar, y las especulativas exigirán tasas de interés muy elevadas. Si se les pagan, el resto de la economía se detiene. Si no, el dólar será caro por bastante tiempo.

Con una economía en malas condiciones, creo que la política tomará un mal rumbo también. Eso no será exclusivo de México, el triunfo del populismo en las democracias más importantes del mundo provocará su crecimiento en muchos países, entre ellos México.

Pero el asunto es todavía más importante. Trump ha anunciado que no tiene interés en mantener la OTAN como hasta ahora, lo que implica que Europa tendrá que defenderse sola. Y no tiene con qué. El líder ruso que tanto admira Trump, Vladimir Putin, se sentirá con manos libres. Los países bálticos, e incluso Suecia, vivirán amenazados a partir de hoy. Obama, que nunca entendió mucho de política exterior, desde hoy no tiene ya poder alguno.

China también tiene manos libres. Ya no hay nada que les impida lanzarse sobre Vietnam, Filipinas e incluso Japón. No me refiero a una guerra abierta, pero sí al control marítimo de toda la región, hasta el estrecho de Malaca, al menos. Eso debe complicar el comercio internacional de manera importante. Por otra parte, el TPP ya no podrá aprobarse en estos días, y seguramente Trump no tiene interés en él, de manera que todo el control del comercio en el Pacífico queda en manos de China.

Así, de pronto, tenemos tres grandes bloques: China controlando el Pacífico; Rusia amenazando Europa y controlando Medio Oriente, y Estados Unidos, muy contento de poder hacer grande a América, otra vez. La ocasión anterior en que algo parecido ocurrió fue en la década de los treinta, y la conclusión del proceso fue la Segunda Guerra Mundial. Al igual que ahora, nadie creía que las pequeñas decisiones llevarían adonde llevaron.

Como le había comentado, las grandes transformaciones llevan consigo procesos muy violentos de ajuste. Tenía yo la esperanza de que ya hubiésemos aprendido, pero era infundada. Al final, no dudo que la humanidad vivirá todavía mejor, pero el periodo de ajuste no va a ser sencillo, y puede durar una o dos décadas.

Habrá quien vea estas líneas como un exceso, en particular todos aquellos que creen que elegir a Trump era una decisión como cualquier otra. No es así. No lo era. Pero no supimos transmitir lo que realmente significaba. Sin duda, buena parte de la responsabilidad recaerá en los partidos políticos estadounidenses: uno por apoyar a este personaje, el otro por respaldar a una muy mala candidata. Ya no importa.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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