Opinión

¿Se cedió ante la CNTE?

   
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Dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, a su salida de la reunión que sostuvieron la tarde de hoy con autoridades de la SEP Y de la SEGOB para dar una salida al conflicto magisterial. (Cuartoscuro)

Hay que reconocerlo, los dirigentes de la CNTE son buenos estrategas. Ya se declararon vencedores. El miércoles de la semana pasada la Coordinadora emitió un comunicado para anunciar que en las mesas de negociación con la Segob habían logrado varias concesiones: la reinstalación de los maestros cesados; la liberación de cuentas bancarias congeladas; y la excarcelación de sus líderes, actualmente detenidos por distintos delitos. El último punto fue desmentido por el gobierno. Sin embargo, la madrugada del sábado fue liberado Efraín Picaso Pérez, dirigente de la CNTE acusado del robo de diez mil libros de texto gratuitos, y señalado por cobrar cuota a organizaciones de ambulantes que ocuparon el Zócalo y la Alameda de la Ciudad de Oaxaca.

Además del comunicado oficial, en redes sociales circuló un mensaje en el que un supuesto líder sindical afirma que en Chiapas y Oaxaca “al menos por lo que queda del periodo de EPN” no se aplicará la reforma educativa. En el mismo mensaje se anuncia que se harán llegar a las delegaciones de la CNTE las minutas firmadas con la Segob “donde quedan plasmados los acuerdos de la última mesa de negociación”. La CNTE envía el mensaje de que el gobierno, más que negociar, capituló ante sus demandas.

Sin embargo, la CNTE entiende que su victoria es temporal y se prepara para el siguiente round. Cuando la reforma educativa se aprobó y se cacareó a principios de sexenio –en el marco del Pacto por México– el gobierno federal se embarcó en un viaje sin retorno. Fue ingenuo pensar que la CNTE había sido derrotada el año pasado, cuando perdió el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. No obstante, sería más ingenuo pensar que, después del capital político que se invirtió en sacar adelante la reforma, la CNTE pueda salirse con la suya con un arreglo a la antigüita. Este arreglo, que supuestamente se firmó en Bucareli la semana pasada, daría a los maestros, por debajo de la mesa y en virtud de un mero “acuerdo político”, inmunidad ante la aplicación de la reforma e incluso ante la aplicación de la ley en general.

La CNTE sabe que nadie, ni en Bucareli ni en Los Pinos, puede honrar un acuerdo de esa naturaleza sin pagar un enorme costo político. En primer lugar porque el magisterio disidente y sus prácticas generan un virulento rechazo entre la inmensa mayoría de los mexicanos. Además, la CNTE tiene un enemigo poderoso; su principal antagonista es nada menos que el sector empresarial (no sólo porque la reforma educativa es en buena medida una criatura del empresariado, sino también por los ingentes costos que las movilizaciones imponen año tras año, principalmente a la actividad comercial).

Si el gobierno de verdad se propone dar marcha atrás a la reforma y devolver a la CNTE sus prebendas de antaño, Mexicanos Primero y otras organizaciones de la iniciativa privada pondrán el grito en el cielo, y luego van a lanzar golpes, no sólo contra la Coordinadora, sino también contra la Segob, contra la SEP y contra el presidente. No debemos olvidar que varias de las aprehensiones de líderes de la CNTE se desprendieron precisamente de denuncias interpuestas por Mexicanos Primero. No sería impensable que sus abogados armaran nuevos expedientes, ahora contra funcionarios que obstaculicen u omitan la aplicación de las sanciones que prevé la reforma educativa, con la amenaza de presentar denuncias apenas termine el sexenio.

No pasa desapercibido que la semana pasada, de forma paralela al anuncio del acuerdo entre la Segob y la CNTE, subieron de tono los reclamos de los empresarios ante las pérdidas que ocasionaron los bloqueos. La Concanaco señaló que las movilizaciones de la Coordinadora han generado pérdidas por siete mil 500 millones de pesos, y advirtió de que ya estaba contemplando posibles acciones legales contra quien resulte responsable. ¿La respuesta de la CNTE? Endurecer sus acciones y dirigirlas de forma más contundente contra los empresarios. El viernes pasado se tomaron instalaciones y se cerraron accesos de centros comerciales, tanto en la Ciudad de México como en Chiapas. Los maestros disidentes ya no sólo pretenden que el Ejecutivo ceda ante sus demandas. Ahora también intentarán doblarle las manos a los empresarios. Se trata, sin duda, de una apuesta arriesgada.

Por último, vale la pena mencionar que también la semana pasada, en el marco de la ceremonia de entrega del Reconocimiento al Periodismo Policial, el Secretario Osorio afirmó que cada uno de los excesos por parte de elementos de la Policía Federal será investigado y sancionado. Las sanciones resultan urgentes en el caso Nochixtlán. Para no quedar atrapado en el conflicto magisterial, el gobierno necesita responder con autoridad –y si es necesario con el uso de la fuerza– a los atropellos y chantajes de la CNTE. Sin embargo, será muy difícil que la fuerza pública actúe, corriendo el riesgo de que tenga lugar una nueva tragedia, si no se hace primero algo para demostrar que los excesos de la Policía Federal se están investigando en serio.

Twitter: @laloguerrero

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