Opinión

Se busca gobernador (a)

Los titulares en los periódicos disparan ráfagas de desorden y anarquía, de violencia y desgobierno: “Policías entregaron a los normalistas al crimen organizado”, “Los 28 cuerpos en las primeras cinco fosas clandestinas en Iguala, no son de normalistas”, “Arrecian las protestas en Guerrero”, “Las protestas paralizan la vida en el centro de Chilpancingo”. Alemania, Francia y el Reino Unido se suman a Estados Unidos y lanzan alertas de viaje: no vayan a Guerrero. Los gobiernos locales son parte del crimen organizado y a nivel federal se tolera la impunidad. “Espero que a la brevedad podamos dar resultados”, dice el presidente Enrique Peña Nieto en un acto de fe. Cuarenta y tres normalistas desaparecidos desde hace casi tres semanas y nadie sabe qué pasó con ellos; el PAN exige la desaparición de poderes en Guerrero; el PRD le pide a su gobernador que analice su renuncia. La ingobernabilidad es el nuevo Momento Mexicano.

En el gobierno federal están descontrolados y no saben si la salida del gobernador Ángel Heladio Aguirre sea la mejor solución inmediata. El PRI se resiste a ello, inexplicablemente, porque Aguirre traicionó a ese partido y gobierna por el PRD. ¿Será porque Aguirre es amigo del presidente? El argumento es que si se va en estos momentos habrá mayor gobernabilidad en el estado. El contraargumento es que la ingobernabilidad se está trasladando a la ciudad de México, cabecera del Ejecutivo federal. Aguirre es un lastre para el gobierno federal, para Guerrero y para la estabilidad y el orden político nacional. Una vez más hay que insistir: su salida no resuelve los añejos problemas de Guerrero, pero enviará el mensaje que la incapacidad de un gobernante en cuyo estado hay delitos de lesa humanidad, tiene consecuencias.

En el Senado de la República comenzó a caminar la desaparición de poderes en Guerrero, que de votarse en el Pleno, podría concretarse la próxima semana. Es la salida extrema, pero hay una previa: la solicitud de licencia del gobernador. Si Aguirre entiende que su permanencia en el gobierno está ligada al desorden y la anomia, le puede hacer un servicio a la nación si toma la iniciativa de irse y permite que las fuerzas políticas encuentren una solución política al incendio que se está propagando por el país.

¿Por qué no lo hace? Se puede argumentar que por la mezquindad de poner en riesgo el futuro de su hijo, que va a pelear la presidencia municipal de Acapulco el próximo año con el hijo de Rubén Figueroa, su enemigo desde hace 20 años. La lucha entre jefes políticos guerrerenses está en el fondo de la decisión de Aguirre. Es una estrechez de miras, donde su sobrevivencia inmediata y la alcaldía para su hijo serán su desgracia final, y el sello ominoso sobre el joven Aguirre.

En los altos círculos de poder se preguntan que, si fuera ese el caso, quién podría llegar a Guerrero durante los ocho meses y medio que restan de administración. En primer lugar, quienes no pueden entrar al relevo son los diputados, senadores y funcionarios estatales que aspiran a las candidaturas de sus partidos, que sólo polarizarían aún más las cosas en el estado. Tampoco puede ser una solución interna
–aunque por ley correspondería asumir el cargo al secretario de Gobierno–, porque sería el aguirrismo sin Aguirre, o el retorno de Figueroa. O sea, no sirve para nada. La solución se encuentra fuera de ese grupo de guerrerenses. Una idea, para abrir opciones y descartar alternativas, es la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, quien ha dejado en claro desde hace tiempo que no quiere contender por la gubernatura de su estado en 2015.

Ruiz Massieu tiene varios atributos. En lo profesional, como lo demostró hace unas semanas en el manejo de la reconstrucción de Baja California Sur por los daños causados por el huracán Odile, tiene la capacidad para operar en forma transversal y provocar acciones con actores de diferentes partidos. En lo personal, su apellido es una marca en Guerrero. Que reemplace una priista a un gobernador perredista podría ser motivo de objeción del PRD, pero la dirigencia no tiene autoridad moral para poner obstáculos porque Los Chuchos son directamente responsables de la construcción de la narcopolítica en Guerrero, al haber avalado y promovido para puestos de elección popular a gobernantes vinculados con el crimen organizado. Visto fríamente, Ruiz Massieu también entraría a su rescate para un gobierno que busque estabilidad y orden. Ante la eventual oposición del PAN, este partido estaría obligado a presentar sus alternativas.

Aguirre, que concita la unidad en contra de todas las fuerzas políticas con intereses en Guerrero y aquellas que buscan aprovechar la coyuntura para desestabilizar el país, debe entender que su incapacidad política para contener el problema de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala, lo convirtió de solución –como se lo pidió el presidente–, a ser el problema. Hoy es un fusible que tiene que sustituirse para apagar el fuego. Pero si no lo entiende –como lo demuestra su aferramiento al cargo–, tendrán que persuadirlo en el PRD o su amigo el presidente, si es que consideran que su permanencia sólo llama al desorden, a la confrontación ininterrumpida, y a la expansión de la ingobernabilidad.

Twitter: @rivapa