Opinión

Se suman signos positivos

El día de ayer nuevamente aparecieron indicadores que dan cuenta de que la economía mexicana está en un claro proceso de recuperación.

El Inegi dio a conocer que la industria de la construcción creció a una tasa anual de 3.4 por ciento, lo que implica la cifra más alta desde julio de 2012.

También se revelaron las cifras del empleo formal al mes de agosto, que indican que hubo un crecimiento a un ritmo de 3.7 por ciento que contrasta con el 2.7 por ciento con el que empezamos el año.

Y esos datos se suman a las ventas de autos, a las de ropa y calzado, al indicador adelantado del Inegi, todos de agosto, para reflejar una tendencia clara a la recuperación.

No se trata de opiniones ni de percepciones, sino de datos duros que en su conjunto marcan esa tendencia.

Sin embargo, hay muchos que son escépticos y que no consideran que sea algo que esté ocurriendo.

Bien dice el refrán: la burra no era arisca...

A veces, la autoridad en el afán de justificar que está haciendo bien las cosas, pinta de rosa hasta lo negro. Y eso ha generado que la gente no crea.

Sin embargo, las cifras de organismos privados, del Inegi y del IMSS no dejan lugar a equívocos: la recuperación está en curso.

De lo que hay que estar claros es que mañana no nos vamos a despertar con más dinero en la bolsa. Eso no ocurre. Ni en un mes nuestro nivel de vida va a ser más elevado.

Pero sin duda los ritmos de crecimiento de la economía, de generación de empleos y de ventas, van a ser mejores en los últimos meses del año.

Sin embargo, le puedo asegurar que aunque todas las cifras vayan a marcar una tendencia positiva por allá en noviembre o diciembre, habrá muchos que opinen que las cosas siguen muy mal.

De hecho, hoy ya existe una desconexión entre la opinión que se levanta en las encuestas (como la que determina el Índice de Confianza del Consumidor) con las cifras de los registros de ventas de bienes duraderos, por ejemplo.

Hay una frase hecha que gusta de usarse y que dice: “todo tiempo pasado fue mejor”, que refiere a la sensación de que el pasado fue siempre más positivo que el presente, a pesar de que haya evidencias claras de que no es así.

En los cambios del ciclo económico, vamos a tardar quizás otro medio año o tal vez un año entero en percibir y asimilar que las cosas van mejor.

Y, ¿sabe que es lo peor de todo? Que cuando las cosas vayan simplemente bien, muchos van a decir que van maravillosas.

Pareciera que los seres humanos tenemos la tendencia a irnos a los extremos y no aceptar los cambios que ocurren gradualmente.
Tendemos a dar golpes de timón.

El remedio contra ello es seguir observando los indicadores, los que reflejan datos precisos y claros, y analizar mes con mes, o trimestre con trimestre, su evolución.

Ni hoy estamos tan mal como en muchas conversaciones sigue diciéndose, ni en el futuro vamos a estar tan bien como lo que va a comentarse.

La vida no se pinta en blanco y negro, sino con multitud de matices, y sería bueno que los notáramos.

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