Opinión

Se acumulan nubarrones
en el horizonte

Qué oportuna es la aprobación de las reformas estructurales por el Congreso mexicano, así como sus correspondientes leyes secundarias, ante el escenario de crecientes riesgos en el horizonte internacional y nacional. Nuestro país requiere fortalecerse para enfrentar los distintos peligros que le acechan.

En el entorno internacional sigue la preocupación por el crecimiento que tiene la economía norteamericana y su desempleo superior a 6.0 por ciento, a pesar de la muy expansiva política monetaria que sigue su banco central, el cual no es sostenible en el mediano plazo. Por su parte, en Europa el desempleo está en 11.5 por ciento y las economías de Austria, Holanda e Italia vuelven a entrar en recesión, situación que se agravará por las recientes medidas impuestas a Rusia, lo que perjudicará el comercio internacional de la zona, un importante motor del crecimiento.

En Asia, Japón registró una fuerte caída en su producción en el trimestre pasado, al bajar su PIB en 6.8 por ciento en términos anualizados y China sigue creciendo por debajo de 8.0 por ciento, que es la meta mínima del gobierno. En América Latina, la economía de Argentina ya registra tasas negativas en el trimestre pasado y se espera que sea la misma situación en Venezuela, mientras que en Brasil la economía está cerca de 1.0 por ciento, a pesar de los ingresos extraordinarios que tuvo por el campeonato de futbol.

En el aspecto político internacional se mantienen como amenazas latentes para la economía global la situación en Ucrania, en la parte norte de Irak y el riesgo que el ébola se extienda más y perjudique el comercio mundial.

En México, las estadísticas conocidas en las últimas semanas todavía no confirman una recuperación sólida de la economía, por lo que cualquier evento negativo inesperado podría anularla. Por ejemplo, el consumo privado disminuyó 0.13 por ciento durante mayo con respecto al mes inmediato anterior y si se comparan el periodo enero-mayo del presente año, con respecto a 2013, el aumento fue de 1.4 por ciento, lo cual explica la debilidad de la actividad comercial en el país.

Por su parte, la actividad industrial descendió 0.18 por ciento en junio con respecto al mes inmediato anterior, tomando en cuenta las cifras desestacionalizadas. Al comparar el primer trimestre de 2014 con el año anterior, el crecimiento fue de 1.3 por ciento, a pesar del dinamismo del sector automotor. Esta semana se conocerá el Indicador Global de la Actividad Económica y el PIB del primer semestre de 2014, el cual será positivo pero es muy probable que siga siendo inferior a 2.0 por ciento.

Por su parte, la inseguridad sigue siendo percibida por la población como uno de los principales problemas que tiene, ya que “70.2 por ciento de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad es inseguro”, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública del Inegi.

En este entorno de riesgo es muy importante avanzar en la estrategia de crecimiento económico, con incentivos a la producción, a la inversión productiva y a la creación de nuevos empleos formales. Todos los instrumentos de la administración pública en los distintos niveles deberían de abocarse a este objetivo, lo que proporcionaría los recursos para lograr los demás objetivos.

* El autor es economista.