Opinión

SCT, timoratos
o culpables

La SCT de Gerardo Ruiz Esparza se ha metido en problema mayor al dar a conocer que el Ejecutivo ha explicado a China los motivos de la revocación de la concesión del tren México-Querétaro.

Este es el párrafo que descompuso todo: “Fue una decisión que él mismo (Ruiz Esparza) le propuso al presidente de la República, después de su participación en una reunión de trabajo extraordinaria en el Senado de la República, en donde integrantes de la Comisión de Comunicaciones y Transportes le manifestaron dudas que, desde el punto de vista de los legisladores, desacreditaban el fallo por supuestos favoritismos políticos…”

Aquí sólo hay dos opciones: la primera es que efectivamente hubo favoritismos políticos y que el presidente Peña, al detectarlos, decide revocar la concesión para evitar un mayor daño; la segunda es que no los hubo, en cuyo caso no tendría por qué haber sido revocada la decisión y tendría que haber sido defendida a capa y espada por parte de la SCT. El problema es que en el primer caso (si hubo favoritismos) alguien dentro de la administración pública debe ser el culpable; y en el segundo (no hubo favoritismos) alguien dentro del Poder Ejecutivo no es capaz de justificar y defender a cabalidad los atributos del proyecto concesionado.

En cualquiera de los dos casos, los ciudadanos necesitamos una explicación. Está muy bien que el presidente vaya a China a ofrecer una justificación para su inédita decisión, pero es imprescindible que la ciudadanía mexicana sepa la verdad y, de ser necesario, que se revele el nombre de los culpables… o de los timoratos.

Ahora el secretario Ruiz Esparza habla de que el proceso será repuesto y que incluirá un “testigo social” y una “empresa de talla internacional” que lo vigilará. Estos dos elementos nos hacen suponer que los legisladores tenían razón, y que efectivamente hubo favoritismos. ¿De qué otra manera se puede explicar que la SCT quiera ahora incluir a un testigo y una empresa global si no fuera porque efectivamente hubo 'mano negra' en la primera ocasión? Lo que urge ahora es saber de quién fue esa mano negra, a quién se beneficiaba, por qué razones, a cambio de qué se hizo y cuáles fueron los compromisos que se estaban adquiriendo de las partes involucradas en el favoritismo.

Cada día que pasa se agrava el caso. En un episodio así, y si el presidente Peña ya detectó a los culpables, debería ejercer acciones ejemplares inmediatamente, aun estando de viaje. Si no lo hace quedará el sabor de que la segunda licitación estará manejada por los mismos individuos que materializaban los favoritismos en la primera, aunque esta vez sean observados por el testigo social y por la empresa internacional.

Twitter: @SOYCarlosMota