Opinión

Santos inocentes

 
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Módulo especial Chapo Guzmán. (Especial)

Ingenuas, irritantes, crueles, creíbles o inverosímiles, las chirigotas que nos dispensamos en esta fecha, no son simple guasa, sino manifestación verbalizada de deseos individuales o demandas colectivas.

Más allá de la tradición religiosa o bíblica, el 28 de diciembre es el día ideal para la broma personal o colectiva, resultando usual encontrar en la prensa, noticias que parecen verdaderas y que reflejan, de manera abierta, el sentimiento social auténtico, de cara a la realidad cotidiana.

Imagine, paciente lector, estos titulares:

Como resultado de un intenso trabajo de inteligencia de las fuerzas de seguridad, el narcotraficante más buscado del mundo está nuevamente en prisión. Ni un solo disparo.

Prisión de más alta seguridad del mundo contiene a El Chapo. Medidas superiores a cárcel de Hannibal.

Tres exgobernadores mexicanos recluidos en prisión. Enfrentan cargos por corrupción, lavado de dinero y asociación delictuosa. Confiscan bienes.

Cámara baja acuerda reducir 60 por ciento salario de servidores públicos, pide perdón por excesos, corrupción y despilfarro.

Descubren paradero de normalistas. Implicados en prisión.

Salario mínimo se establece en 300.

Inexistente pobreza en México: Sedesol.

Ejidatarios no perderán tierra, incrementarán riqueza: Sedatu.

Maestros mexicanos obtienen premio internacional de excelencia.

No más política. Centro de Inteligencia con auditoría social.

EU revela verdad sobre Torres Gemelas.

Descubren a Osama en playa privada.

EU recibe un millón de desplazados por conflicto.

La chusca individual, inocua y coloquial, no trasciende al entorno colectivo, más cuando es expresión pública, adquiere sentido social, muta y comunica.

Los ojos y los oídos del régimen no pueden estar ciegos ni sordos.

Quien anda sin ver ni oír, se aproxima al precipicio.

Y no es inocentada.

El autor es catedrático de la Universidad Anáhuac México Norte.

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