Opinión

Salvar a Pemex

  
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Pemex

Se presentó ayer el plan de negocios de Pemex, de 2016 a 2021. A diferencia del presentado hace un año, en el que nos ofrecían las excusas por las cuáles Pemex no podía competir, ahora hay propuestas concretas de qué van a hacer para revertir la situación de la empresa. Prácticamente todo lo que se presenta suena perfectamente razonable. Lo extraño es que no lo hayan hecho antes. Algunas acciones pudieron iniciarse hace 16 años, y me imagino que si no fue así es porque les sobraba dinero, y es sólo frente a la tragedia actual que se han decidido a actuar.

Muy rápido: primero, Pemex anuncia que sí reduce los 100 mil millones de pesos de gasto que había ofrecido, e incluso será un poco más, porque el ajuste administrativo da 35 mil 300 millones, en lugar de los 29 mil anunciados. Segundo, informan que las pensiones alcanzarán su máximo costo en 2038, y será de 75 mil 300 millones y no de 94 mil 500, como hubiese sido sin reforma. Algo se ha ganado. Se plantean escenarios razonables de lo que viene: precio del petróleo entre 49 y 56 dólares por barril; tasas de interés para Pemex de entre 5.2 y 5.6 por ciento, y una producción de poco menos de dos millones de barriles diarios. Con esto, esperan tener un balance financiero en ceros para Pemex Exploración y Producción (PEP) para 2020. Con un poco de suerte (llamada escenario mejorado), eso ocurriría un par de años antes. Como dato, hoy PEP tiene un balance financiero negativo de cerca de 150 mil millones de pesos anuales (en parte debido al cambio contable de los últimos años, por cierto). Esto ocurrirá gracias a alianzas de Pemex mediante farm out, es decir, asociación con empresas privadas que provean los servicios necesarios para desarrollar los campos. Esto es resultado de la reforma energética, por cierto.

En Pemex Transformación Industrial (TRI) el déficit actual es de 100 mil millones por año, y nos dicen que para 2025 eso se revertirá gracias a alianzas en procuración y operación (90 mil millones) y eficiencia en transporte y el fin del robo (38 y 11 mil millones, respectivamente). Tendremos un saldo a favor de casi 30 mil millones para entonces. Pregunto, ¿por qué no lo hicieron antes? Desde 2009, según el documento, tuvimos un incremento importante de paros no programados (60 por ciento de ellos por deficiencias en dotación de hidrógeno) y la capacidad utilizada de las refinerías pasó de 77 a 61 por ciento. Siete años para pensar en hacer una alianza que garantice el abasto de hidrógeno parece un poco lento.

Se anuncia una reducción en costos de casi 13 mil millones de pesos en Logística, nomás haciendo mejor las cosas (concentrándose en lo que sí es negocio, pues), y alianzas en Etileno, especialmente con proveedores de oxígeno y nitrógeno. Hay anuncios de cogeneración, tanto en esta empresa como en TRI, que pueden aportar recursos.

Mire qué fácil. Dejando de invertir a lo tarugo y haciendo eficiente la administración, nos ahorramos cien mil millones. Con alianzas para extraer crudo y para garantizar abasto de gases, así como para manejar las refinerías, aparecieron 250 mil millones de pesos más. No está mal para empezar, pero lo que ofrecen es reducir la pérdida de 500 mil a 150 mil millones, en cinco años. Creo que podría hacerse un mayor esfuerzo, tanto en ampliar los farm outs como las alianzas para operación de refinerías, Logística y Etileno, así como acelerar la reducción de personal.

En cualquier caso, es una tragedia que necesitaran tanto tiempo para tomar acciones tan elementales. Será porque los dueños nunca se quejaron.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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