Opinión

Salvando a la Presidencia

¿Quién tiene la responsabilidad de salvar la Presidencia? Se escuchan voces en diferentes sectores, en los corredores, en las reuniones, conversaciones entre empresarios, y desplegados publicados en periódicos: “hay que apoyar, no, mejor dicho hay que ayudar al presidente Enrique Peña Nieto en esta coyuntura”.  “Si al presidente le va mal, al país le va mal”. “Hay grupos que quieren desestabilizar al país”, etcétera.

La gran interrogante es: ¿se debe de apoyar al presidente ante los errores que cometieron él y su equipo? ¿En verdad necesita el presidente apoyo?, o ¿él y su equipo han desarrollado una estrategia política y jurídica que ayudará a la Presidencia a transitar hacia un 2015 donde de nuevo podrá enfocar sus esfuerzos en la implementación de las reformas?

Algunos dicen que simple y llanamente no hay forma de ayudar al presidente y su equipo. Y es que, como lo han comentado tantos expertos y comentaristas, sorprenden las dificultades que han enfrentado ante una crisis que, al parecer, más que resolverse sigue creciendo.

Esto me lleva de nuevo a preguntar cuál debería ser el papel de los medios de comunicación ante la crisis de inseguridad que se vive en el país, pero también cómo reflejar la capacidad (o incapacidad) del gobierno federal y estatal para enfrentar grupos violentos.

Y es que los gobiernos, particularmente los que están en crisis, hacen lo imposible por asegurar que los medios los reflejen como eficientes, capaces, honestos, justos y, sobre todo, dar la impresión de que tienen todo bajo control. Y en este momento es lo que menos se dice de la Presidencia y la clase política en general.

En una entrevista que me dio en 2008 el candidato a la presidencia en Colombia y exministro de Defensa, Juan Manuel Santos, me comentó que “…sin perder su independencia el medio debe de ayudar al Estado en una lucha que es por la democracia, para que la población sea consciente de la necesidad de su apoyo para que esta lucha tenga un resultado favorable… lo importante es que los medios hagan pedagogía frente a la población, para que la población ayude al Estado, en el caso colombiano. En este caso del Estado mexicano, esa lucha que es de todo el mundo…”. O sea que él propone que los medios de comunicación “eduquen” a la población sobre estas amenazas.

En esa ocasión también entrevisté al exministro de Seguridad Pública de Israel, quien me comentó que “la lucha a través de los medios de comunicación es importantísima, así como que el gobierno sea capaz de transmitir sus mensajes… Si no es capaz de transmitir el mensaje, pues no tendrá la legitimidad ni para los presupuestos, al fin y al cabo necesita presupuestos para la lucha contra la violencia”. Lo que propone Ben Ami es un papel más proactivo y de coadyuvar hasta cierto punto al gobierno.

En otra entrevista con un reconocido corresponsal de guerra estadounidense, Bill Gentile, señaló que “…el deber de los medios de comunicación es realmente el de informar no solamente en México para los mexicanos, sino también a la comunidad internacional lo que está pasando aquí. Nuestro deber es decir la verdad y a veces la verdad es una cosa no muy bonita, pero este es nuestro primer deber…”.   O sea que la función de los periodistas y comunicadores es bastante sencilla: es informar.

¿Qué sucede cuando los medios de comunicación no cumplen con sus funciones de informar? Bill Gentile señaló que “si revisamos la historia del conflicto en Irak podemos ver muy claramente que nuestro sistema falló, los medios de comunicación fallamos, el pueblo falló, todo el mundo falló, pero especialmente los medios de comunicación fallamos, porque no nos dieron una versión distinta, una versión diferente de la versión de la administración de Bush en cuanto a la invasión de Estados Unidos a Irak…”.

Más allá del debate de la función de los medios, ya sea de educar, coadyuvar o simplemente el de informar, hoy los medios de comunicación en las sociedades democráticas son los que cada día más y más dibujan para los ciudadanos cuáles son las amenazas y la percepción que se tiene de su gobierno. Pero aun cuando traten de controlar la imagen que se publique sobre los gobiernos en los medios, la realidad los alcanza. En una democracia la mejor forma de cambiar la percepción del actuar del gobierno es cambiando la realidad.

Twitter: @Amsalazar