Opinión

Salud

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Enfermeras

Si bien todo mundo está de acuerdo en que la seguridad es una obligación del gobierno, en otros temas hay menos coincidencias. Hasta hace un siglo, era poco más lo que éste hacía. Pero ahora consideramos que debe tomar parte, y muy importante, en temas como la salud, la seguridad social y la educación. Veamos cómo vamos en ellos.

En salud, México gasta poco más de 6.0 por ciento del PIB, la mitad de lo cual lo aporta el gobierno. Para comparar, Italia y España gastan 9.0 por ciento del PIB; Suecia y Noruega 10 por ciento; Francia, Alemania y Holanda 12 por ciento; Estados Unidos 17 por ciento del PIB. En los países europeos mencionados, el gobierno aporta entre 70 y 80 por ciento de ese gasto, mientras que Estados Unidos es como nosotros, mitad y mitad. En América Latina, Colombia dedica casi 7.0 por ciento del PIB a salud, y Costa Rica casi 10 por ciento. En ambos, el gobierno aporta 75 por ciento de ese gasto. Chile ronda 8.0 por ciento y Brasil 10 por ciento del PIB, y en ambos casos el gobierno pone la mitad. (Todos los datos de la OMS).

Con base en esos datos, podemos extraer dos conclusiones iniciales. Primero, México gasta poco en salud, incluso comparando con otros latinoamericanos con ingreso por habitante inferior al nuestro. Sin llegar a los niveles europeos o norteamericanos (Canadá está en 11 por ciento del PIB), deberíamos estar arriba de 9.0 por ciento del PIB. La segunda conclusión es que hay dos modelos. En uno, gobierno y sector privado se dividen a la mitad los gastos; en el otro, el gobierno carga con tres cuartas partes, o poco más. Decidir entre estas dos opciones es más complicado, y no es tema de este texto. Pero de lo que no cabe duda es de que se requiere una mayor inversión en salud en México.

Si seguimos con el modelo actual, podemos suponer que el gasto en salud del gobierno debería incrementarse en tres puntos del PIB. Si, además, se quiere cambiar el modelo europeo (por ponerle nombre), entonces todo el incremento debería asumirlo el gobierno.

Adicionalmente, debemos considerar que este gasto es creciente en todo el mundo, por varias razones. La primera es una transición epidemiológica que deja atrás enfermedades infectocontagiosas y nos lleva a crónicodegenerativas. Pero las primeras son relativamente baratas y las segundas muy costosas. La segunda razón es que en salud (como en educación) ocurre la enfermedad de los costos, como la ha llamado Baumol. Es muy difícil reducir el uso de mano de obra en estas actividades, mientras que otras lo hacen con relativa facilidad. Así, salud y educación se encarecen en comparación con el resto de la economía.

Pero no es lo único. Hay una tercera razón del incremento del costo: falta de competencia. Las actividades que tienen un alto requerimiento técnico son proclives a cerrarse en sí mismas, y establecer barreras de entrada a la competencia, con lo que pueden obtener rentas. Es decir, el establecimiento de licencias y patentes, que en principio garantiza el bienestar de la sociedad evitando charlatanes, es muy fácil de transformar en limitante para que haya menos médicos, menos hospitales, o menos medicinas de las necesarias, y con ello elevar su precio. Y es muy difícil para los gobiernos (Salud, IMSS, Cofepris) identificar el punto ideal. Además, los participantes en el mercado pueden financiar cabilderos para mantener sus prebendas. Muchas personas creen que el elevado costo de la salud en Estados Unidos se debe más a estas restricciones al mercado que a la calidad de su servicio, por ejemplo.

Así que anótele al menos dos puntos del PIB a salud. Y seguimos sumando.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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