Opinión

La reingeniería presupuestal en el sector salud

 
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En el quirófano. (Reuters/Archivo)

El sector público gastará este año en el rubro de salud poco más de 500 mil millones de pesos. Es uno los mayores montos que tiene previsto erogar el gobierno en todos sus niveles.

Y aunque desde hace años se ha tratado de un gasto esencial, es uno de los más ineficientes por la duplicidad que existe.

La Secretaría de Salud tiene hospitales y centros; el Seguro Popular los tiene. También están en el ISSSTE y en el IMSS.

En ciertos niveles, en todas estas instituciones se da mal servicio, tal y como pueden constatar miles y miles de derechohabientes y usuarios, y en todas se gasta una enorme suma de dinero.

Uno de los temas tangibles que va a cambiar el Presupuesto 2016, confeccionado con la filosofía de la Base Cero, es la concentración de recursos en el sector en tres programas: atención a la salud; prevención y control de enfermedades; investigación y desarrollo tecnológico en salud.

La relevancia de la reorganización presupuestal de este sector se aprecia por el hecho de que equivale a 5 veces todo el presupuesto de seguridad pública.

Hay que recordar que el primer acuerdo del Pacto por México señalaba lo siguiente: “Se deben impulsar dos principios de reorganización del sector salud: el de la portabilidad de las coberturas para que todos los asegurados puedan ser atendidos en cualquier de los sistemas públicos de salud, a su elección; y la convergencia de los sistemas para igualar gradualmente la cobertura y calidad de todos ellos”.

Aunque la reforma en esos términos no se realizará de manera específica con el Presupuesto Base Cero, sí se estarán sentando las bases para que –al menos– sea una posibilidad en la segunda parte de este sexenio.

Los programas presupuestarios que se incluyen en la propuesta entregada al Congreso ayer tienen una diferencia central respecto al pasado: van a ser comparables entre sí.

Sobre esa base, se podrán realizar evaluaciones comparativas de productos, servicios y procesos en el sector de salud pública.

Esa evaluación será crítica para sentar las bases de la universalización de los servicios de salud.

Lo anterior quiere decir dos cosas.

La primera es que el tema de salud será uno de los que serán vistos con lupa en el Presupuesto Base Cero. Pero la segunda es más importante. Quiere decir que el proceso reformador de esta administración no ha terminado.

Se reconoce que hay pendientes, por lo menos de los que se definieron en el Pacto por México, y eventualmente son parte de la agenda que podría concretarse en la segunda parte de la administración del presidente Peña.

El Presupuesto Base Cero reduce de mil 97 a 851 los programas presupuestales. Aún no están definidos los montos que tendrá cada uno, pero tendrán que caminar en el sentido de dar más eficiencia al gasto y la lógica que citamos arriba en el caso del sector salud, debe extenderse a muchos otros sectores.

Pensiones

Por cierto, fuera del Presupuesto Base Cero, anote usted como otras de las reformas que vienen, las que tienen que ver con los sistemas de pensiones que aún no se han reformado.

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