Opinión

Sabia virtud

Los Reyes Magos le trajeron a Gamés algunos regalos poco ostentosos pero no por ello menos suculentos. Gil muestra un botón leído en su periódico Reforma. A César Camacho, dirigente nacional de Partido Revolucionario Institucional (PRI por sus siglas en español), le gusta el tiempo. Le gusta tanto que tiene una pequeña colección de relojes que, como se sabe, miden el tiempo, el suyo y el de los demás. Los relojes, según ha documentado el diario de marras (gran palabra), cuestan un ojo de la cara, como decía el extinto padre de Gilga. Un Jaeger-Le Cultre, caja de oro blanco, correa de piel de cocodrilo con dial especial para las fases lunares. Costo: 645 mil pesitos. Ulysse Nardim GMT/Perpetual, caja de oro blanco con calendario perpetuo, resistencia de hasta 30 metros de profundidad. Costo: 725 mil pesitos.

No está mal saber que el licenciado dirigente puede bajar hasta 30 metros de profundidad con su reloc (así se dice en Nueva York). A esas profundidades, las negociaciones pasan como el cuchillo en la mantequilla. Ah, la perpetuidad.

A Gamés no le asusta que Camacho se haya gastado su buen dinero en relojes, de esos Gamés tiene cuatro o cinco en un clóset. ¿No le creen? Cada quien puede gastarse los billetes que quiera en lo que le dé su regalada gana, si los ganó bien, nomás faltaba. Además, Camacho también tiene relojes más baratos, uno de cien mil y otro de 300 mil.

Ahora mal: ¿se ve bien que el dirigente del PRI lleve en la muñeca un reloj de 700 mil pesos? No, se ve pésimo, incluso podría interpretarse como una ofensa al cargo que ejerce en el partido, mju, y como una descomunal falta de buen gusto, pero de qué se alarma Gil, si entre nosotros el más chimuelo masca rieles. ¿Recuerdan a Elba Esther Gordillo, a Romero Deschamps, a Napoleón Gómez Urrutia, a Martín Esparza? Diantres: este nuevo PRI parece el viejo PRI.

Enormes minucias

Camacho respondió a cuatro preguntas que le hizo Claudia Guerrero, reportera de su periódico Reforma. César Camacho al micrófono: “Me ha cautivado siempre el fenómeno del tiempo, parece que desde la humanidad es tal”. Muy cierto, licenciado Camacho, también a Gilga le ha hechizado el tiempo desde el principio de la civilización. “Aún a los neófitos nos provoca interés, no perder la capacidad de sorprendernos. El ingenio humano hace cosas tan complejas en piezas tan pequeñas”.
Gil no le conocía a Camacho esa vena filosófica, San Juan de la Cruz parecería un diputado de Morena ante la profundidad del dirigente. Cuánta verdad en unas frases sencillas como sus relojes, licenciado. Ahora, eso sí, esas piezas pequeñas del ingenio humano son caras, ni modo. ¿Quieren una pieza del ingenio? Ahorren unos cuantos años. Gamés también ha sufrido un hechizo de luna: ah, el tiempo, qué cosa tan misteriosa, oh, sí.

Así las casas (muletilla patrocinada por el Grupo Higa), Gil meditó: si Renato Leduc hubiera conocido esta historia del tiempo, le habría dedicado su famoso soneto “El Tiempo” a César Camacho. Gamés con el corazón en la mano y el alma en la boca entonó: Sabia virtud de conocer el tiempooo; a tiempo amar y desatarse a tiempooo; como dice el refrán, dar tiempo al tiempooo…”. Ay, qué bonito es lo bonito, y si se trata de un Patek Philippe, lo bonito se vuelve precioso y lo precioso un momento de epifanía. ¿Qué?

La dicha inicua

Guerrero, reportera de su periódico Reforma, le preguntó a Camacho que a cuántos relojes ascendía su colección; él contestó: “Yo creo que tengo unos ocho (…). El más costoso es uno del que dieron cuenta los medios, un reloj Patek Philippe. (…) en el caso de este reloj, me tardé más de dos años entre querer comprarlo y haberlo conseguido. Ya le había echado el ojo”. Además de todas sus cualidades, Camacho es un hombre paciente. Esperar a que los deseos se cumplan es una gran virtud en un político. Mju.

Se sabe entonces que el tiempo apasiona al licenciado Camacho. Menos mal. Si su pasión fuera el mar estaríamos hablando de un yate de su propiedad, y si se hubiera referido al cielo, tendríamos la aventura inigualable de un avión propio. Fiuu. Licenciado Camacho: ¿qué hora es?

La máxima de Platón espetó dentro del ático de las frases célebres: “El tiempo es una imagen móvil de la eternidad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX